Cada 25 de mayo se conmemora la Revolución de Mayo de 1810 en Argentina. A continuación, se presentan datos históricos verificables sobre lo ocurrido ese día en Buenos Aires, incluyendo condiciones climáticas, objetos de uso cotidiano y la realidad económica del Virreinato.
El 25 de mayo de 1810 marcó el inicio del proceso de independencia de Argentina. Ese día, en Buenos Aires, se registraron condiciones climáticas adversas: un frío invernal y llovizna constante desde la madrugada. Las calles de la ciudad, sin asfalto, se llenaron de lodo, lo que redujo la cantidad de personas que concurrieron a la Plaza de la Victoria (actual Plaza de Mayo).
Contrario a la imagen popular de una multitud con paraguas, el paraguas era un objeto de lujo importado de Europa, con altos aranceles, y no era de uso masivo entre las clases populares del Virreinato.
Otras características de la Buenos Aires de 1810 incluyen:
- La Plaza de la Victoria era escenario de corridas de toros, ejecuciones públicas, ferias, actos religiosos y juegos infantiles.
- El menú típico de la época incluía carbonada, albóndigas, guisos de carne y asado.
- Los aguateros transportaban agua del río en barriles para abastecer a la población.
- La iluminación pública era precaria, con velas de cebo en faroles de vidrio solo en las calles principales.
- La ciudad contaba con pocas comodidades para sus habitantes.

