El exboxeador argentino detalló las consecuencias físicas con las que convive tras más de 26 años de carrera, desde un dedo más corto hasta problemas en la mandíbula.
Sergio «Maravilla» Martínez, uno de los máximos referentes del boxeo argentino en el siglo XXI, reveló en una entrevista reciente las secuelas físicas que le dejaron más de dos décadas y media de actividad. Con 57 victorias (32 por KO) en 62 peleas oficiales, el quilmeño fue campeón mundial en los pesos mediano y superwelter.
En diálogo con el podcast The Wild Project, Martínez enumeró las dolencias que lo acompañan a diario: «Tengo la mano izquierda hecha pelota, con el dedo pulgar más corto, metido para adentro; el hombro medio dislocado, que tengo como una castañuela, todo roto». También mencionó problemas en la rodilla derecha, con dolor crónico.
En cuanto a las secuelas faciales, explicó: «No puedo morder. Nunca más volví a morder bien. A veces estoy durmiendo y se me desencaja la mandíbula». Además, contó que tiene 97 puntos en la ceja izquierda, 39 en la derecha y cerca de 200 en el labio superior y la base de las encías.
A pesar de todo, Martínez aseguró que no se arrepiente: «Valió la pena, absolutamente. Si volviera a nacer, lo repetiría». Y destacó que no sufrió secuelas psicológicas: «Por suerte creo que no me dejó ninguna secuela psicológica. Psicológicamente me dio un refuerzo muy bueno».

