El informe forense determinó que Lara Monzón Molina falleció por un shock hipovolémico tras sufrir múltiples mordeduras en la cabeza y el cuello.
La autopsia practicada al cuerpo de Lara Monzón Molina, la niña de 4 años que falleció tras ser atacada por un perro en Cosquín, Córdoba, confirmó que la causa de la muerte fue un shock hipovolémico. Según el informe forense, la menor presentaba una herida contusa penetrante en el cuello que provocó la ruptura de la carótida izquierda.
La necropsia detectó 14 lesiones profundas en la zona de la cabeza y el cuello, además de 18 excoriaciones compatibles con mordeduras. El hecho ocurrió el miércoles en un terreno baldío cercano a la vivienda de la víctima, ubicado frente al cementerio municipal de Cosquín.
La investigación está a cargo de la Fiscalía de Segundo Turno de Cosquín, dirigida por la fiscal Silvana Pen. Las autoridades buscan reconstruir cómo ocurrió el ataque y determinar posibles responsabilidades. Entre las hipótesis principales se maneja que la menor habría ingresado al baldío mientras el perro se alimentaba, lo que habría desencadenado la reacción violenta del animal.
Vecinos de la zona indicaron que el perro solía deambular por el lugar y que nunca había mostrado conductas agresivas previas. Los investigadores intentan establecer si el animal tenía un dueño o si era callejero. Un testigo que intentó ahuyentar al perro junto a otras personas relató: «Lo primero que vi fue un charco enorme de sangre».
La Justicia continúa con las pericias veterinarias y la toma de declaraciones, mientras analiza las condiciones del terreno y si existieron negligencias vinculadas a la presencia del animal en el sector.

