El ministro de Energía de Cuba, Vicente de la O Levy, confirmó que la isla no cuenta con reservas de diésel ni fueloil, lo que agrava la crisis energética y provoca cortes de luz generalizados.
El ministro de Energía de Cuba, Vicente de la O Levy, admitió que el país se ha quedado completamente sin diésel ni fueloil, combustibles esenciales para el funcionamiento de las plantas termoeléctricas. En una entrevista con medios estatales, el funcionario calificó la situación como «extremadamente tensa» y señaló que el bloqueo petrolero liderado por Estados Unidos ha reducido drásticamente las importaciones.
«La suma de los diferentes tipos de combustible: petróleo crudo, fueloil, del cual no tenemos absolutamente nada; diésel, del cual tampoco tenemos absolutamente nada —lo repito—, lo único que tenemos es gas de nuestros pozos, cuya producción ha aumentado», declaró De la O Levy.
La falta de estos combustibles ha provocado apagones de entre 20 y 22 horas en algunas zonas de La Habana, según reportes locales. Los hospitales han visto afectado su funcionamiento normal, mientras que escuelas y oficinas gubernamentales han tenido que cerrar. El turismo, uno de los motores económicos de la isla, también se ha visto perjudicado.
Cuba solía depender de Venezuela y México para el suministro de petróleo, pero ambos países interrumpieron los envíos. Venezuela cortó sus exportaciones tras la operación militar estadounidense que depuso a Nicolás Maduro el 3 de enero, y México hizo lo propio luego de que el presidente estadounidense Donald Trump amenazara con imponer aranceles a los países que suministraran combustible a Cuba.
En lo que va del año, solo un buque ruso con 100.000 barriles de crudo llegó a la isla, pero esas reservas ya se agotaron, según el ministro. Mientras tanto, Estados Unidos reiteró su oferta de enviar US$100 millones en ayuda humanitaria, condicionada a «reformas significativas al sistema comunista cubano». El gobierno cubano ha rechazado la propuesta, calificándola de injerencista.
El bloqueo estadounidense se intensificó en mayo con nuevas sanciones a altos funcionarios cubanos, acusados de violaciones a los derechos humanos. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, tildó las sanciones de «ilegales y abusivas».

