La iniciativa, formalizada este miércoles, busca modificar el sistema electoral argentino, eliminando las primarias obligatorias y sumando el criterio de Ficha Limpia, en un contexto de negociación con las provincias.
El Gobierno nacional formalizó este miércoles el envío al Senado de un proyecto de reforma electoral. La iniciativa, anticipada por el presidente Javier Milei, tiene como ejes centrales la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) a nivel nacional y la incorporación del criterio de Ficha Limpia.
El objetivo declarado del Ejecutivo es rediseñar la arquitectura electoral, aunque el avance de la propuesta dependerá de una negociación compleja con los gobernadores. En este escenario, las provincias aparecen como actores decisivos, ya que muchos mandatarios condicionan su apoyo a garantías que les permitan sostener sus esquemas de poder a nivel local.
Respecto a las PASO, la propuesta plantea que las internas partidarias queden exclusivamente bajo la órbita de cada fuerza política, tanto en su organización como en su financiamiento. Con este cambio, el Gobierno busca reducir el gasto público y trasladar a los partidos la responsabilidad plena en la selección de sus candidatos.
El proyecto también introduce modificaciones en los requisitos para la conformación de partidos políticos. Para obtener la personería jurídico-política, se exigirá un piso mínimo de 50 electores fundadores por distrito, junto con la presentación de documentación específica. Además, los solicitantes deberán declarar que no participan en la creación de otras fuerzas en formación.
Una vez otorgado el reconocimiento provisorio, las agrupaciones tendrán un plazo de 180 días para acreditar un nivel de afiliación equivalente al 0,5% del padrón del distrito y 90 días para convocar elecciones internas y designar autoridades definitivas. Con estas exigencias, el Gobierno busca ordenar el sistema partidario y establecer reglas más estrictas para la consolidación de nuevas fuerzas políticas.

