El titular del Juzgado de Ejecución Penal aceptó un juicio abreviado, reconoció las acusaciones y recibió una sanción de suspensión sin goce de sueldo por parte del Jury de Enjuiciamiento.
El proceso de remoción contra el juez Sebastián Sarmiento, titular del Juzgado de Ejecución Penal, tomó un giro inesperado en su primera jornada. El magistrado, quien enfrentaba acusaciones por cinco episodios de mal desempeño, presentó una solicitud formal para resolver su situación mediante un juicio abreviado, reconociendo así las faltas que se le imputaban.
La supervisión de Dalmiro Garay, presidente del cuerpo colegiado, informó a Sarmiento que se aceptó esta modalidad de juicio. En consecuencia, el Jury de Enjuiciamiento lo condenó a una suspensión para ejercer el cargo durante seis meses, sin goce de haberes.
Esta alternativa contó con la aprobación del Procurador General, Alejandro Gullé, y también con el aval de la querella, representada por el abogado Franco Ambrosini. De esta manera, el conflicto se resolvió con una sentencia inmediata, cerrando uno de los capítulos judiciales más tensos de los últimos meses en la provincia de Mendoza.

