Millones de pares de lentes inteligentes se venden en todo el mundo, mientras crecen las preocupaciones por el uso no consentido de grabaciones y la falta de regulación.
Los lentes inteligentes de Meta, especialmente el modelo Ray-Ban, se han convertido en un fenómeno de ventas con más de siete millones de unidades comercializadas. Sin embargo, su popularidad viene acompañada de un intenso debate sobre la privacidad, ya que permiten grabar videos y tomar fotos de forma discreta, a menudo sin el conocimiento de las personas capturadas.
Diversos casos reportados muestran a usuarios grabando a mujeres en espacios públicos sin su consentimiento, lo que ha generado críticas y llamados a una mayor regulación. Las víctimas suelen descubrir los videos cuando ya se han viralizado, y enfrentan dificultades legales porque filmar en lugares públicos es generalmente permitido.
Meta defiende que sus lentes están «diseñados para la privacidad» e incluyen indicadores luminosos cuando están grabando, aunque estos pueden pasar desapercibidos con luz intensa. La compañía afirma que cuenta con equipos para combatir el uso indebido, pero señala que la responsabilidad última recae en cada usuario.
El éxito de Meta ha impulsado a otras empresas como Apple, Snap y Google a desarrollar sus propios lentes inteligentes, lo que podría llevar a que hasta 100 millones de personas usen estos dispositivos en los próximos años. Expertos advierten que esto complicaría el cumplimiento de normas en lugares sensibles como tribunales, hospitales o baños.
Mientras tanto, hay quienes encuentran usos positivos en los lentes, como escuchar música sin aislarse del entorno o tomar fotos sin usar el teléfono. No obstante, el debate sobre el equilibrio entre innovación y privacidad sigue abierto.

