Ubicado en la región de Puno, el Túnel Ollachea soporta temperaturas geotérmicas superiores a 70 °C y se convierte en la obra vehicular más extrema del mundo.
Un país de América Latina ha logrado construir un túnel que enfrentó uno de los escenarios más exigentes del planeta. En plena cordillera de los Andes, a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, se desarrolló este proyecto que puso a prueba los límites de la ingeniería moderna.
El Túnel Ollachea, ubicado en la región de Puno, Perú, es una de las obras subterráneas más desafiantes construidas en la geografía andina. Se trata del túnel vehicular construido en condiciones de mayor temperatura geotérmica del mundo, según el récord Guinness. Allí, aguas geotérmicas de más de 70 °C desafían la obra humana.
Las condiciones del proyecto obligaron a trabajar con maquinaria adaptada a gran altitud, donde el rendimiento de los equipos se reduce significativamente. A esto se suma el impacto en el cuerpo humano, ya que la falta de oxígeno en zonas de los Andes genera fatiga más rápida y requiere estrictos protocolos de seguridad. Por eso, la planificación fue tan importante como la ejecución misma.
El récord Guinness obtenido no celebra el tamaño, sino la valentía de construir donde la tierra hierve en silencio. El túnel abre paso bajo la tierra caliente como un pulso de ingeniería extrema.

