La cantautora mexicana, ganadora de un Grammy Latino, inicia en Londres su gira europea para presentar ‘Vendrán suaves lluvias’. En entrevista, reflexiona sobre la paradoja de la fascinación global por lo latino y las crecientes barreras migratorias.
La cantautora mexicana Silvana Estrada, de 29 años y ganadora de un Grammy Latino, comienza en Londres su gira europea de 18 conciertos para presentar su último disco, Vendrán suaves lluvias. En una conversación con BBC Mundo, la artista aborda la dualidad entre el auge global de la música latina y las dificultades migratorias que enfrentan los artistas de la región.
“Hoy todo el mundo quiere ser latino, lo que se entiende porque somos increíbles. Pero al mismo tiempo las fronteras nunca han estado tan duras para nosotros”, afirma Estrada. La cantante viaja con un equipo integrado por músicos y técnicos de Venezuela, República Dominicana, Colombia y México, y señala que los trámites de visas y la entrada a ciertos países se han vuelto cada vez más complejos.
Estrada también habla sobre el papel sanador de su música: “En la gira por Estados Unidos nunca había visto tanta gente llorando al mismo tiempo en mis conciertos. Hay una necesidad de sanar esta violencia migratoria que estamos viviendo”. Para ella, su trabajo se ha convertido en un espacio seguro donde el público puede celebrar su identidad y vulnerabilidad.
La artista destaca dos rasgos de su identidad mexicana que no quiere perder: su “resolutividad” y su relación con la muerte. “Los mexicanos resolvemos todo con lo que tengamos. Nunca se me cae el cielo porque no espero nada de nadie ni de ninguna institución”, explica. Además, antes de cada concierto enciende una vela para hablar con sus seres queridos fallecidos, una práctica que le da paz.
En cuanto al proceso creativo, Estrada señala que no tiene un método fijo, pero procura escribir todos los días para depurar qué le importa decir. Aunque su música gana popularidad, admite que trabaja para no autocensurarse: “Me frustra componer pensando en complacer a todo el mundo. Es imposible”.
La cantante también reflexiona sobre el desamor y el lenguaje limitado para expresar sentimientos complejos. “Estamos atravesados por ideas románticas que no siempre compartimos. Nos asusta lastimarnos y estar solos”, dice. Y agrega que su misión es transformar el dolor en belleza: “El arte me enseñó a volver a mirar el mundo y a enamorarme de él, incluso sabiendo que vivir implica un dolor incalculable”.
Finalmente, Estrada recuerda el asesinato de su mejor amigo Jorge en diciembre de 2022 en Ciudad de México, un suceso que marcó su vida y su obra.

