El movimiento separatista Stay Free Alberta presentó más de 300.000 firmas para solicitar una consulta popular, aunque la verificación está suspendida por un tribunal debido a una demanda de comunidades indígenas.
Los organizadores del movimiento separatista Stay Free Alberta dieron un paso clave al presentar una solicitud formal para un referendo independentista en la provincia de Alberta, Canadá. El grupo afirmó haber superado el número de firmas necesarias para activar la consulta, aunque el proceso enfrenta obstáculos legales.
Mitch Sylvestre, director de Stay Free Alberta, declaró frente a la oficina electoral en Edmonton que entregaron más de 300.000 firmas, superando el requisito de 178.000 (10% de los votantes elegibles). «Este es un día histórico en la historia de Alberta», expresó, comparando el avance con llegar a la final de la Copa Stanley.
Sin embargo, la verificación de las firmas fue suspendida por un tribunal en Alberta, pendiente de un fallo sobre una demanda de un grupo de Primeras Naciones indígenas que argumentan que la secesión viola sus derechos. Kevin Hille, abogado de la Primera Nación Athabasca Chipewyan, señaló que una frontera internacional impactaría sus derechos de tratado y forma de vida, establecidos hace más de un siglo con la Corona Británica.
Un fallo separado en diciembre dictaminó que un referendo independentista sería ilegal por violar los derechos constitucionales de las Primeras Naciones. No obstante, el gobierno provincial permitió que el proceso continúe tras enmendar leyes para eliminar el requisito de constitucionalidad en referendos ciudadanos. Se espera una resolución judicial a finales de este mes.
Si las firmas se ratifican, los ciudadanos de Alberta votarían en una consulta popular tan pronto como el 19 de octubre, con la pregunta: «¿Está de acuerdo con que la provincia de Alberta deje de ser parte de Canadá para convertirse en un estado independiente?».
Alberta, con 661.848 km² y casi cinco millones de habitantes, es la cuarta provincia más poblada de Canadá y la mayor productora de crudo del país, con 3,79 millones de barriles diarios en 2020. Su economía combina recursos naturales como petróleo y gas en la Cuenca Sedimentaria Occidental con el turismo ecológico de las Montañas Rocosas. Sin embargo, la explotación de combustibles fósiles genera preocupaciones ambientales y sanitarias, afectando también a las comunidades indígenas.
El descontento con Ottawa se ha intensificado en los últimos años, especialmente por políticas que algunos albertanos consideran restrictivas para la industria petrolera y gasífera.

