Feliciano Toto Acosta, bahiense radicado en Mendoza, mostró desde muy pequeño un talento musical innato que hoy sigue vigente.
Feliciano Toto Acosta, es bahiense, vive en Mendoza y es parte de una familia donde el ritmo parece heredarse. Su abuelo Héctor, a los 92 años, es un reconocido acordeonista; su tío, Juan Pablo, baterista de varias bandas de Bahía Blanca, fue quien lo empujó a dar sus primeros golpes; y su tía, profesora de piano, completa el ADN musical. Fue justamente su tía quien captó la escena con una cámara estática. Sin buscarlo, registró un momento que hoy vuelve a emocionar: el instante en que Toto, casi sin poder sostenerse en el banco, ya demostraba que llevaba la música en la sangre. Pasaron los años, y este talento no se apagó. Hoy, con 19, Toto cambió la batería por la guitarra, pero conserva lo esencial: ese pulso natural que no se aprende, sino que se lleva naturalmente en la sangre. Un video sin filtros ni edición y un niño junto a un instrumento que demuestran que, cuando es real, el ritmo aparece incluso antes de que los pies toquen el suelo.

