Investigadores de la Universidad de Bristol instalaron un laboratorio biométrico en una sala de cine real para medir en tiempo real las reacciones físicas del público ante las películas.
La Universidad de Bristol, en Inglaterra, lidera un estudio novedoso para comprender mejor la conexión emocional de las personas con las películas. En lugar de usar encuestas tradicionales al terminar la función, los investigadores instalaron un laboratorio biométrico dentro de una sala real. Este espacio cuenta con tecnología de punta para monitorear el cuerpo humano en tiempo real.
El proyecto busca medir impulsos que el cerebro olvida rápido. Los voluntarios usan dispositivos que registran el ritmo cardíaco y las ondas cerebrales durante la proyección. Cámaras infrarrojas detectan el calor de la piel y el movimiento de los ojos. Toda esta información recolectada por la ciencia sirve para ver cómo cambia el ánimo ante cada escena específica.
La sala tiene treinta y cinco asientos y equipos de sonido de alta fidelidad. Los expertos creen que los métodos antiguos fallan porque dependen de la memoria de los espectadores. Con este estudio profundo, es posible observar los sentimientos exactos sin esperar a que la gente escriba sus opiniones al final.
Un cortometraje sobre inteligencia artificial fue la primera obra proyectada bajo estas condiciones. Cerca de doscientas personas pasaron por la experiencia mientras sus cuerpos enviaban señales a las computadoras. El equipo técnico analizó la sincronía entre el pulso y la mirada para determinar el interés narrativo del público.
Esta tecnología permite analizar la sincronía entre la mirada y la emoción de las personas, ofreciendo una herramienta técnica que complementa la visión creativa y ayuda a perfeccionar el montaje final de las películas según la reacción instantánea de la audiencia. Directores de cine consideran que estas herramientas resultan muy útiles para editar sus trabajos antes del estreno.
Algunos críticos prefieren el arte tradicional sin tantas mediciones, pero el estudio continúa su camino para descifrar la mente humana. Entender por qué nos emocionan las películas ayuda a crear historias que conecten mejor con todos los sentidos del espectador moderno.

