Con la llegada del invierno, los veterinarios recomiendan ajustar la frecuencia de baño de los perros para cuidar su piel y pelo sin exponerlos a riesgos por las bajas temperaturas.
Con la llegada del invierno, muchos dueños de mascotas se preguntan si es seguro bañar al perro por las bajas temperaturas. Los veterinarios señalan que el cuidado de la piel y el pelo no tiene vacaciones, aunque sí requiere ciertos cambios de estrategia.
Frecuencia recomendada según el tipo de pelo
No existe una regla fija en cuanto a la frecuencia ideal del baño. Esto dependerá del tipo de manto (largo o corto) del animal, su nivel de energía y si pasa la mayor parte del tiempo dentro o a la intemperie. La recomendación general de los expertos es espaciar los lavados, pero nunca erradicarlos.
Para los perros de pelo corto que disfrutan de una vida en el hogar, un baño cada cuatro a seis semanas es suficiente durante la temporada invernal.
En el caso de razas de pelo largo, de doble capa o aquellos ejemplares que realizan actividades al aire libre, la acumulación de barro, restos de hojas y suciedad ambiental obliga a mantener una regularidad más corta para evitar nudos y el olor a perro mojado.
Recomendaciones para el baño en invierno
Para que la higiene se realice sin problemas, se debe evitar los baños nocturnos. Lo ideal es elegir las horas centrales del día, entre el mediodía y las primeras horas de la tarde, cuando el sol y la temperatura ambiente ofrecen un marco más ameno.
El secado es la etapa más crítica del proceso. En invierno nunca debe secarse al aire libre. Primero hay que retirar el grueso del agua con toallas secas y luego pasar un secador de pelo con aire tibio si la mascota no le teme al ruido.
En ningún caso se deben usar shampoos o geles de uso humano. La piel canina tiene una acidez distinta a la humana y los productos cosméticos tradicionales pueden barrer sus defensas naturales, provocando dermatitis e irritaciones severas.

