Un jubilado de 75 años, ya condenado por exhibiciones obscenas, enfrenta una nueva causa por abuso sexual a su nieta y cinco exhibiciones más. La resolución quedó en suspenso tras un infarto.
En septiembre de 2023, Osvaldo Corales fue condenado a una pena de prisión en suspenso por admitir dos hechos de exhibiciones obscenas a menores de edad. Según el expediente, en 2019 mostró sus partes íntimas a una niña de 13 años y en 2017 a dos niñas de 12, a quienes también amenazó con un arma de fuego.
Mientras cumplía esa condena en libertad, quedó implicado en seis nuevas investigaciones. Una de ellas por abuso sexual contra su propia nieta, ocurrido entre los años 2018 y 2021, cuando la víctima tenía entre 8 y 11 años. El hecho fue denunciado por uno de los hijos de Corales. Según la denuncia, el hombre aprovechaba los viajes en moto para realizarle tocamientos por debajo de la ropa, a cambio de chocolates.
Las otras cinco denuncias corresponden a exhibiciones obscenas cometidas entre 2023 y julio de 2025. En todos los casos, el modus operandi fue similar: Corales se bajaba los pantalones y mostraba sus genitales a menores que pasaban cerca de su casa. En uno de los episodios lo hizo frente a los padres de una niña de 6 años. En otro, según consta en el expediente, dijo a las víctimas: “¿Chicos, quieren tocar algo?”.
Por estos hechos, Corales fue detenido en julio de 2025 y alojado en prisión domiciliaria. Estaba previsto que este jueves se realizara una audiencia de juicio abreviado en la que el imputado admitiría los cinco cargos de exhibiciones obscenas agravadas y un abuso sexual simple agravado por el vínculo, con una pena acordada de tres años y medio de prisión. Sin embargo, la audiencia fue postergada porque Corales sufrió un infarto a principios de la semana pasada. Si bien ya fue dado de alta, la jueza solicitó una pericia para determinar si se encuentra en condiciones físicas y mentales de afrontar el proceso final.

