La aerolínea estadounidense de bajo costo Spirit Airlines anunció el cese de todas sus operaciones, dejando a miles de pasajeros varados y a unos 17.000 empleados sin trabajo.
El pasado sábado, Spirit Airlines puso fin a más de 33 años de operaciones. La compañía argumentó que «el reciente incremento en los precios del petróleo y otras presiones sobre el negocio» afectaron significativamente sus proyecciones financieras. Las dificultades económicas, sin embargo, vienen de años atrás: la pandemia de 2020 golpeó duramente a la industria, y Spirit se acogió a la ley de quiebras (Chapter 11) en noviembre de 2024 y nuevamente en agosto de 2025.
En los últimos meses, la aerolínea había negociado con la administración de Donald Trump un posible rescate de unos US$500 millones, pero las conversaciones fracasaron horas antes del anuncio del cierre. «Spirit estaba en fuertes dificultades desde mucho antes que empezara la guerra con Irán. Su modelo no estaba funcionando», declaró el secretario de Transporte de EE.UU., Sean Duffy.
El cierre repentino dejó a miles de viajeros varados y a aproximadamente 17.000 trabajadores sin empleo, muchos de los cuales se enteraron por los medios. Además, afecta la conectividad de EE.UU. con al menos 20 destinos en Latinoamérica y el Caribe, y podría impactar al alza los precios de los pasajes.
Spirit nació en Michigan en los años 60 como empresa de transporte terrestre. A principios de los 80 incursionó en vuelos privados bajo el nombre Charter One Airlines, y en 1999 mudó su sede a Miramar, Florida. Su transformación a aerolínea de ultra bajo costo ocurrió en 2006, cuando un fondo de inversiones adoptó el modelo de RyanAir: pasajes baratos con cobro por servicios adicionales. El modelo fue polémico pero efectivo, y para 2014 Morgan Stanley la consideró la aerolínea de mayor crecimiento para inversores.
La pandemia de covid-19 en 2020 marcó un punto de inflexión. Spirit recibió US$340 millones en asistencia para nóminas y llegó a mantener en tierra el 90% de su flota. Intentó fusionarse con JetBlue y Frontier Airlines, pero el Departamento de Justicia se opuso. Desde 2020, la compañía acumuló pérdidas superiores a US$2.500 millones.

