Con la llegada del frío, la crema de calabaza se convierte en un plato ideal para reconfortar el cuerpo. Te compartimos una receta sencilla y económica, con un truco de chefs para potenciar su sabor.
Los días se acortan, el frío empieza a hacerse sentir y el cuerpo pide platos que reconforten. Es la temporada de las sopas, y entre todas las opciones, hay una receta que nunca falla y que gusta a casi toda la familia: la crema de calabaza.
Más allá de ser una receta sumamente económica y fácil de resolver con lo que hay en la heladera, el zapallo aporta una dulzura natural que, combinada con las especias correctas, se transforma en un verdadero manjar de otoño. Además, es una excelente fuente de vitaminas y antioxidantes para mantener las defensas altas.
El gran secreto de los chefs para potenciar su sabor no está en agregar ingredientes caros, sino en la técnica: asar la calabaza al horno en lugar de hervirla. Esto concentra sus azúcares naturales y le da un toque ahumado irresistible.
A continuación, la receta definitiva para que te luzcas en la cocina sin complicaciones. Para llevar este plato al siguiente nivel, no lo sirvas solo. Unos croutons (cuadraditos de pan viejo tostados con ajo y aceite), un puñado de semillas de zapallo tostadas o unas escamas de queso parmesano por encima le aportarán una textura crocante que contrasta perfectamente con la suavidad de la crema.

