El Ministerio Público Fiscal de Cafayate y la Secretaría de Ambiente de Salta avanzan en la investigación de un matrimonio celebrado la semana pasada en la reserva natural Quebrada de las Conchas. El evento, caracterizado por su alto nivel de lujo y la presencia de figuras públicas, habría utilizado una autorización falsa con la firma del secretario de Ambiente provincial, según la denuncia presentada por el gobierno de Gustavo Sáenz.
Una autorización en entredicho
El conflicto central radica en la legalidad del permiso para utilizar el espacio protegido. Funcionarios de la Subsecretaría de Ambiente de Salta afirmaron que el documento exhibido por los organizadores a los guardaparques es falso, lo que derivó en una denuncia penal por falsificación de documentación pública. De confirmarse la ilegalidad del acto, los responsables podrían enfrentar sanciones penales además de las administrativas.
Impacto ambiental y una multa cuantiosa
Más allá de la presunta falsificación, las autoridades ambientales ya han labrado actas por los daños verificados en el área natural. Normando Zúñiga, subsecretario de Política Ambiental de Salta, explicó que el evento generó un impacto severo en la fauna local, compuesta por vizcachas, zorros, roedores y diversas aves. La contaminación acústica y lumínica, con música a alto volumen durante horas, constituye una de las infracciones más graves. La multa impuesta asciende a varios millones de pesos.
Un evento de alto perfil
Los novios, Nicole Pocoví y Federico Maran, ambos de 31 años y residentes en Buenos Aires, organizaron una «boda destino» con varios eventos previos y un código de vestimenta inspirado en la Met Gala. Según publicaciones en redes sociales, la celebración contó con la participación de influencers y marcas de lujo internacionales. La ubicación exacta se mantuvo en secreto para los invitados hasta el último momento, quienes fueron trasladados en combis a la reserva.
Discrepancias en los números y reacciones
Mientras la organizadora, Lucía Belén Grajales Soriano, sostuvo que asistieron 110 personas, algunas versiones de invitados elevan la cifra a más de 200. El carácter del evento, descrito por algunos asistentes como similar a una fiesta de música electrónica más que a una ceremonia tradicional, y la escala de la producción, han alimentado la polémica. El gobierno provincial asegura que, de haberse solicitado formalmente, el permiso nunca hubiera sido otorgado debido a las estrictas normativas de conservación que rigen en el área.
La investigación ahora busca determinar con precisión la cadena de responsabilidades, tanto por la posible falsificación documental como por los perjuicios ambientales causados en un sitio de alto valor paisajístico y ecológico.

