El futuro de las carreras de caballos en el Jockey Club de Córdoba se encuentra en una encrucijada crítica. Según declaraciones de un miembro de su comisión directiva, la actividad turfística atraviesa su momento más delicado en décadas, con una amenaza real de desaparición que ha encendido las alarmas en el sector.
Una advertencia desde adentro
Lloni Gutiérrez, quien además preside el Círculo de Propietarios de Caballos de Carrera de Córdoba, fue contundente al evaluar la situación. En declaraciones radiales, afirmó que la continuidad de las carreras en el Hipódromo Córdoba enfrenta un «proceso realmente crítico». Las razones, según su visión, van más allá de las dificultades económicas generales o la presión tributaria.
El eje del conflicto: terrenos e inversiones
Gutiérrez señaló un patrón preocupante: a lo largo de los años, la actividad hípica habría perdido espacios dentro del extenso predio del club en favor de desarrollos inmobiliarios. Según su relato, estas decisiones no se tradujeron en una reinversión significativa para modernizar o sostener el hipódromo.
«Se tomaron decisiones de ejecutar activos del club y quitarle espacios al turf», sostuvo el directivo, mencionando específicamente proyectos como el Jardín del Jockey. Incluso indicó que fondos originalmente destinados a un nuevo hipódromo habrían sido redirigidos hacia otras áreas del club, como su colegio, actualmente una de las más rentables.
Consecuencias laborales y un cambio de rumbo institucional
La posible desaparición del turf no sería solo una pérdida cultural o deportiva. Gutiérrez destacó el impacto social inmediato: la actividad genera empleo para jinetes, entrenadores, veterinarios, herreros, peones y transportistas, entre otros. El parque caballar, con capacidad para 200 ejemplares, alberga actualmente entre 130 y 135, reflejando ya una contracción.
Un punto clave en la controversia es un cambio estatutario realizado el año pasado. Según el dirigente, esta modificación habría desplazado al turf de su rol como eje principal de la institución, allanando el camino para su posible cierre. Gutiérrez calificó esta situación como un «matricidio», recordando que el Jockey Club se fundó precisamente alrededor de la actividad hípica.
Un futuro incierto y la lucha por la continuidad
Entre los planes que se manejan, se menciona la posibilidad de reducir el hipódromo a un mero centro de entrenamiento, lo que, en la práctica, significaría el fin de las carreras. También se cuestiona la intención de ceder las agencias de apuestas a otros Jockey Clubes, una medida que mantendría ingresos pero sin sostener la actividad local.
Frente a este panorama, Gutiérrez aseguró que desde su sector continuarán defendiendo la actividad. «Vamos a luchar porque hay mucha gente que trabaja y queremos defender la actividad y a la gente que está involucrada», concluyó, dejando en claro que la batalla por el futuro del turf cordobés está lejos de haber terminado.

