La historia de la mujer que impulsó la oficialización de la fecha para homenajear a su madre, pero que años después luchó contra el excesivo comercialismo que generó.
Anna Jarvis inició una campaña para oficializar el Día de la Madre tras la muerte de su progenitora, Ann Reeves Jarvis, en 1905. Tres años después organizó un homenaje privado y se convirtió en activista. Su lucha logró que en 1914 el segundo domingo de mayo se adoptara como feriado en Estados Unidos.
Sin embargo, al ver cómo la fecha se transformó en un motor de ventas para flores, tarjetas y regalos, Jarvis se arrepintió y comenzó a boicotear la celebración. Criticó a los comerciantes, organizó protestas y amenazó con demandas, defendiendo que el día debía ser un homenaje sincero y no un evento comercial.
Hoy, el Día de la Madre se celebra en la mayoría de los países, con variaciones de fecha, pero pocos conocen el origen de la tradición y la paradoja de su creadora, que nunca fue madre y terminó rechazando su propia invención.

