Un análisis de radiocarbono reveló que unos cascos de hierro encontrados en la costa de Benicarló datan de finales del siglo XIV o principios del XV, corrigiendo la creencia inicial de que eran de época romana.
El reciente análisis de unos cascos de hierro hallados en el fondo del océano cerca de Benicarló ha generado sorpresa en el ámbito arqueológico. Estas piezas, descubiertas en 1990 en un yacimiento donde abundaban restos romanos, fueron inicialmente atribuidas a esa época. Sin embargo, pruebas de radiocarbono realizadas sobre fibras vegetales conservadas en su interior determinaron que datan de finales del siglo catorce o principios del quince.
La arqueología submarina suele enfrentar desafíos por la erosión del agua salada, pero este caso resultó excepcional. El hierro de los cascos formó una capa protectora que permitió la conservación de materiales orgánicos, algo sumamente inusual en entornos marinos. Durante más de 30 años se creyó que estos cascos pertenecían a la época romana, hasta que el hallazgo de fragmentos de telas permitió corregir la línea de tiempo.
Los investigadores observaron las capas de sedimentos y corrosión sin dañar los restos de tejido. Las pruebas de laboratorio independientes arrojaron fechas coincidentes con la Edad Media, un periodo de gran inestabilidad en la costa de España, marcado por ataques piratas y la necesidad de defensas locales.
El conjunto de piezas de hierro se encontraba fusionado en grandes bloques de sedimentos y carbonatos. Se identificaron al menos 43 cascos, aunque la cifra podría aumentar si logran separar los restos que aún están atrapados en el hormigón marino. La mayoría presenta formas semiesféricas, diseñadas para un uso práctico y masivo durante conflictos bélicos medievales.
La cantidad de piezas recuperadas sugiere que se trataba de un cargamento de equipo militar práctico, no objetos de lujo destinados a la nobleza, sino protecciones sencillas para milicias o soldados de infantería. La procedencia exacta de estos objetos todavía genera dudas: es posible que talleres regionales ibéricos fabricaran los cascos o que llegaran mediante el comercio por el Mediterráneo. De cualquier modo, el conjunto señala el movimiento de suministros militares por mar en un momento donde la guerra, la piratería y la defensa costera daban nueva forma a la vida cotidiana en el este de la península.

