En el corazón de Praga, sobre la fachada del antiguo ayuntamiento, se encuentra el Reloj Astronómico de Praga, una maravilla medieval que aún funciona y que ofrece múltiples usos más allá de marcar la hora.
En el corazón de Praga, sobre la fachada del antiguo ayuntamiento, se encuentra el famoso Reloj Astronómico de Praga, una de las maravillas medievales del mundo, tesoro de la ciudad y símbolo nacional. Este impresionante mecanismo medieval es uno de los más antiguos del mundo que aún funciona y se ha convertido en uno de los grandes íconos de Europa.
Cada hora en punto, una pequeña representación con figuras —entre ellas los apóstoles— atrae a miles de turistas que se reúnen para observar su funcionamiento, una tradición que se mantiene desde hace siglos. La creación de este reloj fue una locura para aquella época por su estructura, significado y forma de funcionar.
La parte más antigua del reloj data del año 1410, cuando fue construido por el relojero Nicolás de Kadan junto al astrónomo Jan Šindel. Su diseño no solo marcaba la hora: también mostraba la posición del Sol, la Luna y los signos del zodiaco, algo totalmente revolucionario para la época. Con el paso del tiempo, el reloj fue evolucionando: en 1490 se añadieron el calendario y decoraciones góticas, en el siglo XVII se incorporaron figuras móviles y ya para el siglo XIX se sumaron los apóstoles tallados en madera.
La estructura del reloj es genial. Tiene, por un lado, el cuadrante superior que es el astronómico y el inferior que vendría siendo el calendario. El primero se trata de un mapa celeste móvil que además de indicar las 24 horas del día, representa las posiciones del sol y de la luna en el cielo y los signos del zodíaco. Increíblemente, de esta forma el reloj muestra 4 tipos de horas diferentes. El cuadrante inferior, sin embargo, exhibe majestuosamente doce escenas campestres y estacionales sobre la vida rural en Bohemia.
Las cuatro figuras que están en el reloj son cuatro alegorías. De izquierda a derecha son: la vanidad representada por un hombre que sostiene un espejo, la avaricia representada por un comerciante judío con su bolsa, la muerte representada por un esqueleto con un reloj de arena y la lujuria representada por un príncipe turco con su mandolina. De 9:00 a 23:00 algo maravilloso ocurre: el esqueleto toca la campana, refiriéndose a lo inevitable, mientras el resto de las figuras mueven la cabeza negando. Las ventanas sobre los cuadrantes se abren y comienza un baile de los apóstoles que termina con el canto del gallo, anunciando la nueva hora.
Durante siglos, se creyó que el creador del reloj era el maestro Hanuš. La leyenda cuenta que las autoridades lo dejaron ciego para evitar que replicara su obra en otra ciudad. En venganza, habría saboteado el mecanismo. Aunque esta historia no es real, dio origen a una superstición: muchos creen que si el reloj se detiene, ocurrirá una desgracia en Praga.

