El científico estadounidense que ayudó a descifrar el genoma humano falleció este miércoles, dejando un legado marcado por la controversia entre la ciencia abierta y la comercialización.
Craig Venter, el científico estadounidense que ayudó a descifrar el genoma humano, falleció este miércoles. Su carrera estuvo marcada por la velocidad, la competitividad y la polémica. Considerado un maverick o inconformista, Venter desafió las normas establecidas en la ciencia genómica.
En los años 80, abandonó el Proyecto Genoma Humano (PGH) financiado con fondos públicos para fundar la empresa privada Celera, con el objetivo de secuenciar el genoma humano de forma más rápida. Su método, menos preciso pero más veloz, permitió que en el año 2000 Celera y el PGH anunciaran conjuntamente el primer borrador del genoma humano.
Sin embargo, mientras el proyecto público puso sus datos a disposición de todos, Venter retuvo parte de la información para que Celera obtuviera beneficios económicos. Esto generó críticas sobre su interés en las ganancias financieras por sobre el avance científico. Además, su falta de modestia y su afirmación de que su nivel académico era similar al de un premio Nobel no ayudaron a su reputación.
Tras el genoma, Venter se enfocó en la biología sintética, creando el Instituto J. Craig Venter en Maryland. Allí, su equipo produjo el genoma completo de una bacteria y una «célula sintética» controlada por un genoma artificial. Este logro también fue polémico: algunos científicos cuestionaron su utilidad práctica y otros señalaron la falta de transparencia en sus investigaciones.
Nacido en 1946 en Salt Lake City, Venter tuvo una juventud dedicada al surf y la diversión en California, antes de ser llamado a combatir en la guerra de Vietnam. Su vida cambió radicalmente, llevándolo a convertirse en una figura clave de la genómica.

