La lluvia torrencial puede arruinar el trabajo de sembrar césped si no se toman ciertos recaudos. Expertos en paisajismo explican cómo proteger las semillas y qué hacer si ya pasó el diluvio.
¿Es mala la lluvia torrencial para el pasto recién sembrado? Depende. Según los que saben de esto, el tipo de chaparrón define si terminaremos con un jardín envidiable o con un lodazal.
Nathan Stockman, que dirige su propia firma de paisajismo, da su punto de vista: si plantás justo antes de un diluvio, estás jugando a la ruleta rusa con tu jardín. El tema es que la semilla de césped es lenta, tarda unos 14 días en germinar. Durante esas dos semanas, las semillas están vulnerables. «Al no tener raíces todavía, están a merced de lo que venga», explica Stockman. Un solo temporal fuerte basta para barrer con la mayoría.
Pero el problema no es solo que la semilla desaparezca, hay daños colaterales bastante molestos. Es vital que las semillas de pasto tengan buen contacto con la tierra. Juan Zenon, experto en servicios exteriores, aclara que la lluvia suele arrastrar las semillas hacia rincones específicos. El resultado es que un rincón termina siendo selvático y frondoso, y otro un desierto de tierra pelada donde originalmente habías sembrado.
A veces, tras el diluvio, sale el sol fuerte y la superficie de la tierra se seca formando una costra dura. Es como un escudo de cemento. La semilla, pobre, intenta brotar pero no tiene la fuerza para romper esa barrera. Tiempo y plata tirados a la basura.
Para evitar que el agua se lleve todo, Stockman tira un dato clave: hay que rastrillar. No hace falta una ingeniería compleja. Con pasar un rastrillo suavemente para que la semilla tenga un contacto real con el suelo alcanza. Semilla que queda «al aire» es semilla que se va con la primera correntada.
La lluvia es buena para los jardines que ya tienen césped. Si la lluvia hizo estragos, hay que ser pacientes. Zenon recomienda esperar a que la tierra se seque un poco. Sembrar en un suelo saturado de agua es invitar a la podredumbre. Sin oxígeno, la semilla se muere, y encima los hongos se hacen un festín en esa humedad.
Si tenés que resembrar los huecos que dejó la lluvia, una buena opción es el Ray-grass perenne. Germina rápido y es ideal para «parchar» zonas dañadas. Eso sí: esta vez lo mejor es taparlo con un poquito de compost o paja, lo que tengas a mano, para que no se mueva.

