El gobernador bonaerense Axel Kicillof ha iniciado un proceso de expansión política que trasciende los límites de su provincia y del Partido Justicialista. Bajo la marca del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el mandatario está tejiendo una red de apoyos con proyección nacional, en lo que analistas interpretan como los primeros pasos de una estrategia de cara a la contienda electoral de 2027.
Una construcción que supera las estructuras partidarias tradicionales
Pese a haber sido formalmente designado como presidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires a mediados de marzo, Kicillof ha optado por no realizar un acto protocolar de asunción dentro de esa estructura. En su lugar, ha protagonizado una serie de lanzamientos públicos del Movimiento Derecho al Futuro, presentándose como su principal referente. Esta decisión marca una clara intención de diferenciación y de construcción de una identidad política propia.
Uno de los hitos de esta estrategia fue el acto realizado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un territorio históricamente complejo para el espacio político que representa. En el Teatro Picadero, Kicillof convocó a «terminar con el gobierno de Milei y con 20 años de macrismo en la ciudad», acompañado por su ministro de la Producción, Augusto Costa, y otras figuras de su gabinete de origen porteño.
Herramientas para la proyección nacional
Como parte de este despliegue, se presentó en La Plata el Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDAF), definido como un espacio de pensamiento y generación de propuestas. El evento congregó a una treintena de intendentes del conurbano bonaerense, incluyendo a alcaldes de peso como Julio Alak (La Plata) y Jorge Ferraresi (Avellaneda).
La proyección hacia el interior del país también se ha activado. El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, ha representado a Kicillof en actos en Córdoba y Santa Fe organizados bajo la órbita del MDF. Además, el propio gobernador viajó a Formosa en diciembre pasado para reunirse con su par Gildo Insfrán, y se anticipan más actividades en otras provincias hacia mediados de año.
El discurso y los objetivos declarados
En sus intervenciones, Kicillof ha insistido en que 2024 no es un año de campaña electoral, sino de «construcción de un movimiento fuerte, confiable, que entusiasme a la mayoría». El objetivo final declarado es poner fin al gobierno nacional actual y al dominio político que, según su visión, ha ejercido el macrismo en la capital del país durante dos décadas.
Tras participar en la marcha por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, el gobernador dirigió un mensaje claro a su potencial adversario en 2027: «El futuro no es de Milei. El futuro es del pueblo. A Milei le queda poco». Esta declaración refuerza la lectura de que el Movimiento Derecho al Futuro se está perfilando como la principal herramienta opositora con miras a la próxima elección presidencial.

