Un informe reciente del sector de servicios basados en el conocimiento revela un panorama de contrastes para el año 2026. Mientras nueve de cada diez empresas anticipan mantener o incrementar sus ventas al exterior, una serie de factores internos y externos amenazan con frenar el ritmo de expansión. La competitividad, en un mercado global que evalúa talento y precio en tiempo real, se sitúa en el centro de la preocupación empresarial.
El peso de los costos y el entorno local
La principal traba identificada por el 72% de las empresas consultadas es la estructura de costos. En un negocio esencialmente exportador, cualquier desfase en este aspecto reduce drásticamente los márgenes y la capacidad de ganar contratos internacionales. A este desafío se suman los condicionantes locales de siempre: la inflación, los costos salariales, un tipo de cambio volátil y una normativa que muchas veces carece de estabilidad. Estos elementos, en conjunto, complican la tarea de competir con países que ofrecen entornos más predecibles o costos operativos más bajos.
La presión competitiva se regionaliza
El escenario externo también se ha vuelto más exigente. Si bien Estados Unidos sigue siendo el mercado con mayor potencial, la disputa por los contratos se ha intensificado en América Latina. Países como Colombia, México y Brasil se han consolidado como rivales directos de las empresas argentinas del sector. Esto indica que la discusión ya no gira únicamente en torno a la demanda global, sino a la posición relativa que ocupa la Argentina frente a competidores vecinos que pujan por los mismos clientes.
La inteligencia artificial redefine las reglas
La irrupción acelerada de la inteligencia artificial constituye otro vector de transformación profunda. Esta tecnología no solo está modificando la demanda de servicios a nivel mundial, sino que también está elevando los estándares de productividad exigidos. Las empresas se ven forzadas no solo a exportar más, sino a adaptarse con rapidez, incorporar nuevas herramientas y reformular su propuesta de valor para clientes que demandan una eficiencia cada vez mayor.
Impacto en el empleo y búsqueda de talento
Este cambio tecnológico tiene un correlato directo en el mercado laboral. Si bien el informe no prevé una destrucción masiva de puestos de trabajo, sí detecta una marcada tendencia hacia la reconfiguración de los perfiles demandados. Se valora cada vez más a los profesionales con habilidades para interactuar con las nuevas tecnologías, mientras que los esquemas laborales que no incluyen una actualización constante de capacidades pierden terreno. Paralelamente, la escasez de talento especializado es una realidad que afecta a siete de cada diez empresas, limitando su capacidad de crecimiento.
Un balance entre oportunidad y exigencia
En definitiva, el sector de la economía del conocimiento se encuentra en una encrucijada. Por un lado, conserva un sólido potencial exportador y una visión positiva para el próximo año. Por el otro, debe navegar un contexto más riguroso, donde sostener el talento local, mejorar la productividad, integrar la inteligencia artificial y competir con rivales regionales son desafíos que se superponen. El éxito no dependerá únicamente de crecer, sino de hacerlo sin ceder posiciones en la carrera global por el conocimiento y los servicios de alto valor.

