El general Mauricio Salazar, comandante de la Fuerza Aérea, reconoció la responsabilidad estatal en el caso conocido como ‘los 4 de Guayaquil’. El acto se realizó en el malecón de la ciudad, sin la presencia del presidente Daniel Noboa ni otros altos mandos.
El 8 de diciembre de 2024, cuatro niños de entre 11 y 15 años —los hermanos Ismael y Josué Arroyo, Saúl y Steven— salieron a jugar fútbol en Guayaquil, Ecuador, y no regresaron a sus hogares. Semanas después, sus cuerpos fueron hallados calcinados y con señales de tortura en un río cercano a la base aérea de Taura, a 35 kilómetros de la ciudad.
El caso generó una investigación que determinó la participación de una patrulla militar de 16 efectivos en la detención de los menores. En marzo de 2026, once militares fueron condenados a 34 años y 8 meses de prisión, y la Corte Constitucional declaró que los niños fueron víctimas de desaparición forzada bajo responsabilidad del Estado.
El 22 de marzo de 2026, el general Mauricio Salazar Machuca, comandante general de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, ofreció disculpas públicas en un acto realizado en el Hemiciclo de la Rotonda, en el centro de Guayaquil. Durante la ceremonia, Salazar declaró: “Comparezco ante las familias de Josué, Ismael, Steven y Nehemías y ante la sociedad en su conjunto para reconocer, con vergüenza y dolor, que el Estado es responsable de un horrendo suceso: la desaparición forzada y posterior muerte de cuatro niños afrodescendientes”.
El acto se realizó en cumplimiento de la sentencia de la Corte Constitucional. Salazar agregó: “Pedimos perdón, de manera explícita, a las madres, padres, hermanas, hermanos y demás familiares de Josué, Ismael, Steven y Nehemías. Y nos comprometemos a que este reconocimiento no sea un gesto simbólico vacío, sino el inicio de un camino irreversible hacia la verdad, la justicia y la reparación integral”.
El mando militar se comprometió a implementar protocolos para la actuación frente a niños y adolescentes, así como procesos de formación en derechos humanos y no discriminación en las fuerzas armadas.
Al acto asistieron cientos de personas, incluidos familiares de otros desaparecidos en operativos militares. No estuvieron presentes el presidente Daniel Noboa ni representantes ministeriales de su gobierno. Billy Navarrete, director ejecutivo del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, calificó el acto como un momento histórico para las familias. Ana Lorena Delgadillo, relatora del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas, señaló que la disculpa constituye un paso importante en los procesos de verdad, justicia y reparación.
Los padres de los menores agradecieron a quienes los acompañaron en la exigencia de justicia.

