Mantener una rutina de sueño constante es clave para los adultos mayores tras la jubilación, según especialistas en medicina del sueño. Se sugiere despertarse entre las 6.30 y las 7.30.
Cuando las personas se jubilan tienen más tiempo libre, sin embargo se produce un desajuste al perder la rutina y el sueño. Los expertos señalan que la solución está en establecer un horario fijo para levantarse.
El neurólogo Christopher Winter, especialista en medicina del sueño, declaró a Women’s Health: “Intento animar a las personas jubiladas a que establezcan una hora fija para despertarse. No importa si deciden levantarse un poco más tarde, lo fundamental es elegir un horario y respetarlo, sin importar cómo haya sido la calidad del descanso durante la noche”.
Aunque cada organismo es diferente, los médicos sugieren que despertarse entre las 6.30 y las 7.30 de la mañana es lo ideal. Este rango permite sincronizar el cuerpo con la luz solar natural, lo que regula la producción de melatonina y estabiliza el ritmo circadiano.
Para un adulto mayor, la meta sigue siendo descansar entre 7 y 9 horas por noche. Por lo tanto, una vez elegida la hora de despertarse, el horario de ir a la cama debería ajustarse en base a ese objetivo.
Más allá del despertador, construir una rutina diaria sólida impacta directamente en el estado de ánimo, el apetito y la vida social. Los especialistas recomiendan cuatro hábitos clave: aprovechar la luz del sol, moverse temprano, controlar las siestas y comer siempre a la misma hora.
La flexibilidad es uno de los grandes beneficios de la jubilación, pero un mínimo de estructura horaria contribuye a tener días con energía y noches de descanso reparador.

