El intelectual francés, creador de la teoría del pensamiento complejo y figura clave del siglo XX, falleció el viernes en Francia. Su legado incluye más de 40 libros y una influencia global en educación y filosofía.
Edgar Morin, uno de los filósofos e intelectuales más destacados del siglo XX, murió el viernes a los 104 años, según confirmó su esposa, Sabah Abouessalam Morin, mediante un comunicado.
“Hasta sus últimos días, Edgar Morin permaneció atento al mundo, a los demás y a los grandes retos humanos que alimentaron su pensamiento”, señaló Abouessalam Morin. “Hoy, el vacío que deja es inmenso. Pero su valentía, su fidelidad a las personas y a las ideas, su exigencia moral y su esperanza siguen acompañándonos”.
Nacido como Edgar Nahoum en París el 8 de julio de 1921, en el seno de una familia judía originaria de Tesalónica, Grecia, Morin estudió Historia, Geografía y Derecho y se desempeñó como investigador en centros académicos franceses. Formó parte de la Resistencia contra el nazismo y criticó el estalinismo.
Morin es conocido por desarrollar la teoría del pensamiento complejo, un enfoque que busca integrar disciplinas para comprender la realidad. Su obra incluye unos 40 libros, entre ellos Introducción al pensamiento complejo, El método, Lecciones de la historia y La mente bien ordenada.
En 1999, publicó Los siete saberes necesarios para la educación del futuro para la Unesco, organismo que posteriormente lanzó el proyecto “La vía de los 7 saberes” con Morin como supervisor científico. La Unesco señaló que su incidencia en el pensamiento pedagógico y social en América Latina y el Caribe “ha sido de enorme trascendencia”.
En un video de 2018, Morin afirmó: “Hoy en día estamos condenados a un conocimiento ciego. A pesar de la multiplicación de informaciones y de los saberes sobre todo, no comprendemos para nada adónde nos conduce el mundo”.
Morin enseñó en países como Chile y Estados Unidos. En 2021, al cumplir 100 años, la Unesco publicó un reportaje en el que destacó su “singular pasión por cambiar el destino del planeta”.
El periodista Nicolas Truong, en un obituario publicado en Le Monde, relató que la madre de Morin, Luna, ocultó a su marido Vidal que el parto estaba contraindicado por una afección cardíaca derivada de la gripe española que ella había contraído en 1917. Ambos sobrevivieron, pero Luna murió de un ataque cardíaco cuando Edgar se acercaba a los 10 años. El filósofo describió esa experiencia como un “Hiroshima interior”.
La profesora Martine Lani-Bayle, de la Universidad de Nantes, señaló en un artículo de la Unesco que “muchos de los críticos de Morin terminaron coincidiendo con él” y que su pensamiento se caracteriza por “un lúcido opti-pesimismo que aporta una nota de esperanza frente a un mundo que se deteriora”.
Morin sostuvo que “cuanto más conocemos al ser humano, menos lo comprendemos. Las disociaciones entre disciplinas lo fragmentan, lo despojan de vida, de carne, de complejidad”, según la agencia AFP.

