Datos de la BBC revelan un incremento significativo de interferencias en señales de GPS que afectan a vuelos comerciales y militares, especialmente en zonas de conflicto.
Un avión de la Fuerza Aérea Real Británica que transportaba al secretario de Defensa del Reino Unido, John Healey, sobrevolaba Estonia la semana pasada cuando su sistema de navegación indicó que se encontraba en territorio ruso, a 300 kilómetros de su posición real, según datos de vuelo examinados por la BBC.
El incidente se debió a una suplantación de GPS, un fenómeno en el que señales de radio falsas imitan las de los satélites y confunden los sistemas de navegación. La suplantación es ejecutada principalmente por ejércitos para reducir la precisión de armas enemigas, pero los vuelos comerciales también se ven afectados.
Datos de SkAI Data Services indican que más de 100 aviones de pasajeros transmitían ubicaciones incorrectas ese día en la misma zona. En la región del Báltico, los casos de suplantación pasaron de 17.243 en 2024 a 59.447 en 2025, coincidiendo con el uso creciente de ataques con drones en la guerra entre Rusia y Ucrania. En el Golfo, 5.381 vuelos notificaron suplantación en marzo, frente a 99 en febrero y 14 en enero, tras el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero.
El piloto británico Sam Rutherford experimentó fallos en los sistemas de navegación y piloto automático de su avioneta cerca de la frontera entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Utilizó la brújula magnética y contactó al control de tráfico aéreo para aterrizar sin incidentes. Tanja Harter, presidenta de la Asociación Europea de Cabinas de Pilotos, señaló que la suplantación puede generar falsas alertas de colisión con el suelo y afectar radares meteorológicos.
El piloto Artur Rodionov, de la compañía estonia Diamond Sky Aviation, reportó diferencias de más de 1.000 millas (1.600 kilómetros) entre la ubicación real y la mostrada en pantalla. Su empresa desarrolló protocolos que incluyen desconectar el sistema GPS en zonas de interferencia.
La Unión Internacional de Telecomunicaciones permite la interferencia con fines de seguridad o defensivos, aunque expresó preocupación por la amenaza a la seguridad aérea. Eurocontrol afirmó que los aviones cuentan con medidas de mitigación, pero en una presentación interna advirtió que la suplantación “socava fundamentalmente los principios actuales de seguridad en la cabina”.
El profesor Todd Humphreys, de la Universidad de Texas, indicó que la industria necesita “receptores GPS resistentes a la suplantación y a las interferencias”. Entre las soluciones posibles se incluyen actualizaciones de software, antenas direccionales y nuevos sistemas de navegación.

