El Oostvaardersplassen, un área protegida de 56 km² en la provincia de Flevoland, implementó cambios en su manejo luego de que miles de herbívoros murieran por inanición durante el invierno de 2018, lo que generó protestas y un debate sobre los métodos de resilvestración.
En febrero de 2018, pasajeros de un tren entre Ámsterdam y Almere observaron miles de cadáveres de animales esparcidos en la reserva natural de Oostvaardersplassen. El hecho ocurrió en el marco de un proyecto de reintroducción de vida salvaje que decidió sacrificar a tiros a los animales antes de que murieran de hambre.
La reserva fue creada en 1968 tras el drenaje de un mar interior para construir las ciudades de Lelystad y Almere. En 1983 fue declarada área protegida, con 56 km² de extensión, gestionada por el servicio forestal estatal. El biólogo neerlandés Frans Vera introdujo grandes herbívoros —ganado bovino Heck alemán, caballos Konik y ciervos rojos— para recrear un paisaje de pastizales boscosos similar al del Paleolítico, con mínima intervención humana.
Entre 2005 y 2015, las poblaciones de animales de pasto se dispararon, diezmando la vegetación. Un estudio de 2020 indicó que hasta 22 especies de aves raras desaparecieron. En el invierno boreal de 2018 se registró una mortalidad masiva: 1.613 herbívoros murieron entre diciembre de 2015 y abril de 2016, y otro episodio similar ocurrió en 2018. Las imágenes de los cadáveres se volvieron virales y generaron indignación pública, con amenazas a los guardas del parque.
Tras las protestas, las autoridades de la provincia de Flevoland ordenaron alimentar a los animales y monitorear su masa corporal. Desde 2018 no se han registrado muertes por inanición. Se estableció un límite anual de 1.500 ejemplares de grandes herbívoros, y los excedentes son trasladados o sacrificados. Además, los guardas gestionan el paisaje modificando el ingreso de agua y plantando árboles protegidos con vallas.
Vera afirmó que los eventos de mortalidad masiva son parte de procesos naturales. El ecólogo Jens-Christian Svenning señaló que en el Serengueti la mortalidad de ñus por inanición puede alcanzar el 60% sin intervención. Sin embargo, Frank Berendse, de la Universidad de Wageningen, sostuvo que la reserva es un área pequeña y vallada, no comparable con grandes ecosistemas abiertos.
El proyecto inspiró iniciativas similares en Europa, como Knepp Estate en Reino Unido, donde las poblaciones de herbívoros se controlan desde el inicio mediante sacrificio para producción de carne. En España, Rewilding Europe reintrodujo caballos salvajes y tauros para reducir el riesgo de incendios forestales.
Hans-Erik Kuypers, guarda del parque, señaló que el paisaje actual es moldeado por humanos, pero con espacio para procesos naturales. Frans Schepers, de Rewilding Europe, indicó que el proyecto generó un cambio de paradigma al considerar la naturaleza como una fuerza dinámica.

