La testigo describió el hallazgo del hematoma subdural y la decisión de operar que derivó en el traslado del exfutbolista.
El hallazgo del hematoma subdural que marcó los últimos días de Diego Maradona ocurrió de manera inesperada durante una tomografía de rutina. Según declaró la testigo, en cuanto los resultados estuvieron disponibles, se comunicó de inmediato con Leopoldo Luque, médico de confianza del exfutbolista. Recordó que habían mantenido contacto desde la mañana para monitorear la evolución del paciente, pero el descubrimiento del estudio cambió el panorama y obligó a una reunión urgente entre los profesionales.
“Lo acompañé a Luque al tomógrafo para que vea la imagen. Le comenté que había hablado con Burry (el neurocirujano de Ipensa), que tenía esa decisión. Luque es neurocirujano y por ahí pensaba distinto. Nosotros adoptamos una conducta expectante, que no quiere decir que no lo van a operar nunca, pero no lo veía como una urgencia”, afirmó la testigo.
“El hematoma era un hallazgo que llevaba sus días: si había transcurrido tanto tiempo lo que yo entiendo es que la decisión era seguir esperando. Me parecía razonable. Pero no soy neurocirujano, no tengo la capacidad de darme cuenta si era una emergencia”, agregó.
El descubrimiento generó una división de criterios profesionales. Mientras el equipo de la institución local prefería aguardar, la postura de Luque fue realizar la cirugía lo antes posible. Esta discrepancia médica llevó al entorno de Maradona a solicitar el traslado hacia otra institución.
“Estuvimos charlando con Luque, con Burry, y la decisión de Luque era hacer la cirugía y la de Burry era esperar, así que decidieron el traslado a otra institución al tener diferencias de criterio sobre cómo proceder sobre ese hematoma. Eso lo solicitó el entorno de Maradona. No me consta quién, pero supongo que Luque o alguien del entorno. Y ahí trasladaron a la clínica de Olivos. No es que estaba de alta, se deriva por decisión de sus médicos”, subrayó el médico.

