Las imágenes de adultos mayores entrenando, como el caso del presidente brasileño Lula da Silva, reabren la pregunta: ¿hasta dónde es seguro entrenar cuando envejecemos? La respuesta de los especialistas es clara: la actividad física es una de las mejores herramientas para un envejecimiento saludable, siempre que se practique con supervisión.
La doctora Rocío Menéndez, geriatra del Hospital Universitario La Paz, explica que el entrenamiento más efectivo para personas mayores es el multicomponente, que combina ejercicios de fuerza, equilibrio, resistencia y flexibilidad. Entre todos, el trabajo de fuerza es el que más retrasa la discapacidad y mejora la autonomía.
Según informa EFE, la actividad física no solo fortalece músculos y huesos: también impacta en la salud mental, la memoria y el estado de ánimo. Moverse con regularidad mejora la atención, la motivación y reduce síntomas de ansiedad o depresión. El componente social también es clave: caminar acompañado, entrenar en grupo o asistir a clases mejora la adherencia y la calidad de vida.
Cuerpo y mente: un entrenamiento que debe ser doble
La geriatra destaca que, así como se prescribe ejercicio para mejorar la movilidad, también es necesario estimular la memoria cuando aparecen fallas cognitivas. Ejercicio físico + estimulación cognitiva = mejor ánimo, mejor autonomía y mejor envejecimiento.
¿Existe un límite? Sí: el que marca cada cuerpo
Aunque el ejercicio es seguro para la mayoría, los especialistas recomiendan realizar chequeos médicos previos, comenzar de forma gradual y evitar entrenamientos extremos sin preparación. Entrenar muchas horas una semana y luego abandonar no aporta beneficios. La clave es la regularidad. Un entrenamiento mal planificado puede generar lesiones, fatiga excesiva o desmotivación.
La recomendación es clara: no hay que tener miedo a moverse, pero sí hacerlo con guía y sentido común. La actividad física es una de las herramientas más poderosas para un envejecimiento saludable. No existe una edad límite para entrenar: lo importante es hacerlo de forma progresiva, constante y adaptada a cada persona. Moverse es invertir en salud, autonomía y calidad de vida.

