El megaproyecto de la primera línea del Metro de Bogotá, financiado por China, promete transformar el transporte en la capital colombiana con una inversión superior a los 4.000 millones de dólares.
En la última década, China ha reforzado su alianza con países de América del Sur en el marco de su expansión global, impulsando proyectos como la Ruta de la Seda. Una de las iniciativas más destacadas es la construcción de la primera línea del Metro de Bogotá, una infraestructura que cambiará el transporte en Colombia y que cuenta con una fuerte inversión china de más de US$4.000 millones.
Este proyecto, que atraviesa la ciudad de sur a norte, conecta la localidad de Bosa con la Calle 72 y la Avenida Caracas, en el corazón de la capital colombiana. La línea 1 tendrá una longitud aproximada de 24 kilómetros y será elevada, a más de 13 metros sobre el suelo urbano, ofreciendo un sistema moderno de transporte rápido, seguro y eficiente.
El consorcio ganador de la licitación está integrado por empresas chinas, principalmente China Harbour Engineering Company y Xi’an Metro Company, que serán las encargadas de diseñar, construir y operar la línea. La participación de China en este proyecto responde a una estrategia más amplia de inversión en obras de infraestructura en América del Sur.
El interés de Estados Unidos en esta obra no se centra tanto en la construcción en sí, sino en lo que representa dentro del tablero global de influencia. Se espera que, una vez en operación, el metro beneficie a millones de habitantes de Bogotá y transforme la movilidad en la ciudad.

