En el marco del 3 de mayo, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas emitió un comunicado instando a las autoridades a garantizar un entorno libre de presiones para la prensa.
En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) recordó a los poderes del Estado que el respeto por el periodismo debe traducirse en acciones concretas. El comunicado, dirigido especialmente a las más altas autoridades nacionales, advirtió que la descalificación, la agresión verbal o cualquier forma de hostigamiento hacia periodistas y medios afectan el debate público y debilitan la calidad democrática.
Sin mencionar destinatarios específicos, el mensaje se da en un contexto en el que el presidente Javier Milei ha sido un crítico frecuente del periodismo. ADEPA sostuvo que el periodismo libre es uno de los pilares del sistema republicano y que el acceso a la información pública es esencial para la transparencia institucional y la rendición de cuentas.
“El respeto por la diversidad de opiniones, la convivencia en el disenso y la aceptación del escrutinio periodístico son valores que deben ser promovidos activamente, especialmente por quienes tienen responsabilidades institucionales”, afirmaron. La entidad reclamó que el reconocimiento hacia la prensa se exprese en conductas concretas y no solo en declaraciones formales.
“El acceso a la información y la libertad de expresión no son prerrogativas sectoriales, sino derechos fundamentales de la ciudadanía. Su vigencia efectiva requiere de un entorno donde el periodismo pueda desarrollarse con independencia, sin restricciones indebidas ni presiones”, advirtieron.
El documento cerró con una convocatoria: “ADEPA reafirma su compromiso con la defensa de estos principios y convoca a todos los sectores a fortalecer una cultura democrática basada en el respeto, la pluralidad y la libertad”.
Cada 3 de mayo, desde 1993, se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas. La fecha recuerda la Declaración de Windhoek, adoptada en 1991 durante un seminario de la UNESCO en Namibia, donde representantes de medios africanos establecieron principios para garantizar la libertad de prensa en el continente.

