La Central Nuclear Atucha I, operativa desde 1974, fue la primera de su tipo en la región y sigue siendo clave en la generación eléctrica del país.
En un contexto de creciente demanda eléctrica ligada a la urbanización y la industria, Argentina se destaca por haber sido pionera en energía nuclear en América Latina. La Central Nuclear Atucha I, ubicada en la localidad de Lima, partido de Zárate, sobre la margen derecha del río Paraná de las Palmas, a 100 km de la ciudad de Buenos Aires, fue la primera central nuclear de potencia en la región.
Según información oficial de Argentina.gob.ar, la energía nuclear se obtiene al dividir núcleos atómicos pesados, liberando grandes cantidades de calor que permiten generar energía mecánica y, a su vez, electricidad. El proyecto Atucha fue desarrollado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), creada en 1950. La construcción comenzó el 1 de junio de 1968 y la central se conectó al Sistema Eléctrico Nacional en marzo de 1974, iniciando su producción comercial el 24 de junio de ese mismo año.
Desde entonces, Atucha I ha aportado energía de manera sostenida al país, contribuyendo a diversificar la matriz energética nacional y reducir la dependencia de combustibles fósiles. La energía nuclear no genera gases de efecto invernadero ni partículas que afecten la capa de ozono, lo que la convierte en una fuente de bajo impacto ambiental en términos de emisiones de CO2 y lluvia ácida.
Posteriormente, la puesta en marcha de la central Atucha II consolidó a Argentina como uno de los países con mayor desarrollo nuclear de la región. Ambas centrales representan una apuesta estratégica por la energía, la ciencia y la soberanía tecnológica del país.

