Con una inversión de US$150 millones, el futuro puerto en Soriano, Uruguay, busca reducir la dependencia logística de Paraguay y potenciar el comercio regional.
Para un país sin salida al mar, el acceso a un puerto propio siempre ha sido una limitación estructural para su comercio exterior y su desarrollo logístico. La dependencia de rutas y terminales en territorios vecinos encarece costos, alarga tiempos y condiciona su inserción en los mercados globales.
En Sudamérica avanza un proyecto que busca revertir esa desventaja. Se trata de la construcción de un nuevo puerto, con una inversión de US$150 millones, que permitiría una conexión más directa con el océano. El proyecto, aprobado ambientalmente en Uruguay y ubicado en el departamento de Soriano, funcionará como un puerto multipropósito orientado al acopio y transferencia de celulosa y combustibles renovables. Su cercanía a Nueva Palmira, uno de los principales enclaves portuarios del Cono Sur, refuerza su valor geográfico.
El diseño contempla muelles adaptados tanto para navegación fluvial como marítima, junto con depósitos terrestres que optimizarán tiempos y costos operativos. Paraguay, como país sin salida al mar, se beneficiará directamente, ya que su comercio exterior depende históricamente de infraestructuras ajenas. Este nuevo puerto se proyecta como una solución concreta para reducir esa dependencia, facilitando una conexión más directa con mercados internacionales.
La obra comenzaría en 2026 y, de cumplirse los plazos estimados, podría estar completamente operativa hacia 2028. Además, permitirá ampliar la capacidad operativa del corredor logístico y generar mejores condiciones de competitividad para los productores del centro-oeste brasileño, una región clave para la producción agrícola del país.
El impulso político también ha sido determinante. El presidente Santiago Peña y el entonces mandatario uruguayo Luis Lacalle Pou respaldaron la iniciativa como parte de una visión más amplia de integración regional. Ambos coinciden en que la articulación de infraestructuras compartidas no solo mejora la eficiencia, sino que envía una señal clara sobre el futuro productivo del Cono Sur.
Este puerto se desarrollará sobre un predio de aproximadamente 35 hectáreas, pensado para operaciones portuarias, almacenamiento y expansión futura. Tendrá una capacidad operativa estimada de 2,28 millones de toneladas anuales, lo que lo posiciona como un nodo relevante dentro del sistema fluvial regional.

