Expertos en dermatología y estética señalan que la esponja de poliuretano debe renovarse cada tres meses para evitar problemas en la piel.
En el mundo del maquillaje, la esponja de poliuretano se ha convertido en una herramienta indispensable. Sin embargo, aunque parezca en buen estado, los especialistas recomiendan cambiarla cada tres meses. Este plazo no es arbitrario: a diferencia de las brochas, las esponjas son porosas y absorben agua, células muertas y restos de producto. Una limpieza semanal no garantiza la esterilidad, ya que el maquillaje penetra en el núcleo del material. Además, si presenta grietas, pierde elasticidad o tiene olor a humedad, debe desecharse de inmediato. Para prolongar su vida útil, es clave lavarla con jabón neutro después de cada uso y dejarla secar en un lugar ventilado. Cambiar la esponja no solo mejora el acabado del maquillaje, sino que cuida la salud de la piel.

