El gobierno de Donald Trump oficializó el cambio de clasificación de la marihuana medicinal, pasando de la Lista I a la Lista III, lo que facilitará la investigación médica y el acceso a tratamientos.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos, bajo la administración del presidente Donald Trump, reclasificó oficialmente la marihuana medicinal como una sustancia menos peligrosa. La medida, anunciada por el Fiscal General Interino Todd Blanche, traslada los productos con marihuana aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) o con licencia estatal de la Lista I —donde se encuentran drogas como la heroína— a la Lista III, junto a fármacos como el Tylenol con codeína.
Blanche también convocó una audiencia para junio con el fin de considerar la reclasificación de toda la marihuana. Este cambio responde a una orden de Trump emitida el año pasado, con el objetivo de ampliar el acceso y la investigación médica sobre la planta. A pesar de la reclasificación, la marihuana sigue siendo ilegal a nivel federal, aunque la mayoría de los estados han legalizado su uso médico o recreativo.
En un comunicado, Blanche afirmó: “El Departamento de Justicia está cumpliendo la promesa del presidente Trump de ampliar el acceso de los estadounidenses a las opciones de tratamiento médico. Esta acción permite la investigación sobre la seguridad y eficacia de esta sustancia, brindando a los pacientes mejor atención y a los médicos información más confiable”.
Una vez publicado el cambio en el Registro Federal, habrá un período de 30 días antes de que entre en vigor, durante el cual se esperan impugnaciones legales que podrían retrasar su implementación por meses o años. La decisión llega cinco días después de que Trump firmara una orden ejecutiva para aumentar el acceso a drogas psicodélicas con fines médicos.
Desde 1970, la marihuana había sido clasificada como una sustancia de la Lista I, considerada con alto potencial de abuso y sin uso médico aceptado. Esto generó un mosaico de regulaciones estatales y dificultades para las empresas del sector, que debían cumplir con leyes fiscales y bancarias federales. La administración de Joe Biden inició una revisión en 2022, y el Departamento de Salud recomendó el cambio en 2023, pero el proceso quedó estancado.
Morgan Fox, de la Organización Nacional para la Reforma de las Leyes de Marihuana (NORML), calificó el cambio como “mayormente simbólico”, aunque señaló que abre la puerta a debates políticos más profundos. “Sacarlo de esa clasificación nos permite tener conversaciones políticas que no comienzan y terminan con esa definición”, explicó. No obstante, Fox indicó que su grupo seguirá presionando por la legalización federal completa, argumentando que la verdadera solución es desclasificar el cannabis y crear un marco regulatorio uniforme.

