Un análisis del mercado crediticio muestra un estancamiento en los préstamos en pesos a empresas y particulares, con un aumento en los índices de morosidad. Solo el segmento hipotecario mantiene un crecimiento real positivo.
El financiamiento en pesos al sector privado muestra señales de desaceleración. Según datos del Banco Central analizados por el socio de First Capital Group, Guillermo Barbero, al cierre del primer trimestre de 2026 se observa un estancamiento en términos reales de los préstamos en esta moneda.
Barbero explicó que, si bien existen incrementos nominales, estas variaciones no superan la inflación, por lo que el crecimiento real es nulo o negativo. Este fenómeno abarca créditos comerciales, personales, prendarios y tarjetas de crédito, cuyo aumento del 0,2% se considera poco representativo.
El único segmento que presenta una expansión sostenida es el hipotecario, el cual registra variaciones reales positivas desde hace aproximadamente 18 meses.
El analista vinculó la desaceleración con un endurecimiento en las condiciones crediticias por parte de las entidades financieras, un movimiento que suele acentuarse en contextos de incertidumbre política. Este ajuste habría impactado especialmente en personas con ingresos inestables o historial crediticio limitado, dificultando la refinanciación de deudas.
Paralelamente, se registra un aumento en los índices de morosidad, un fenómeno que Barbero describió como «autoinducido» por el ciclo previo de expansión crediticia y su posterior ajuste.
Finalmente, el especialista señaló que un problema estructural del crédito en Argentina es la baja capacidad de endeudamiento de los individuos, limitada por factores como tasas elevadas, carga impositiva y plazos cortos.

