La volatilidad global marcó el pulso de las ruedas financieras de esta semana. El salto del petróleo impactó otra vez en las principales bolsas del mundo y el pesimismo internacional afectó nuevamente a los precios de los bonos argentinos. El riesgo país, que había terminado al alza el miércoles, cerró en 602 puntos.
En el plano local, el cimbronazo internacional se sintió sobre todo en las arcas del Central. La disparada del precio del crudo fortaleció al dólar a la vez que impactó en las cotización del oro, que había servido de activo de refugio por excelencia para los inversores durante este año.
Por este doble efecto, a pesar de que el BCRA hizo este jueves la compra de dólares más alta de los últimos 30 días y se quedó con US$ 132 millones, las reservas se hundieron casi 800 millones, para terminar en los US$ 43.702 millones.
El Central ya lleva comprados más de US$ 4.000 millones este año, pero en las últimas semanas un combo de factores hizo que las reservas cayeran: el 2 de marzo las reservas brutas superaban los US$ 46.500 millones y desde ese día, con oscilaciones, salieron del organismo US$ 2.815 millones. Entre las razones, el pago a organismos internacionales mermó las reservas, pero también la fuerte caída de las cotizaciones: este jueves por esa razón se explicó la pérdida de casi US$ 600 millones.
Estos movimientos se dieron con el dólar practicamente estable: este jueves el mayorista finalizó por debajo de los $1.400, a $1.395,5 y el minorista bajó a los $1.415 en los bancos,
El principal efecto del temor global a una crisis energética de mayor envergadura es la suba de tasa de 10 años del Tesoro de Estados Unidos. Y esto afecta directamente a los países emergentes, Argentina incluido. En ese contexto, el riesgo país –que mide la distancia entre la tasa que paga el país versus la de Estados Unidos- ya sube más de 7% este mes y llegó a los 614 puntos.
«La tasa de Treasuries de 10 años acumula una suba de 20 puntos básicos desde principios de mes, ubicándose actualmente en torno al 4.20%. Al tratarse de la tasa libre de riesgo, este incremento impacta directamente en los bonos emergentes», explicó Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía, que aclaró: «La volatilidad de los soberanos argentinos en los últimos meses responde principalmente a factores idiosincráticos.»
«Más allá del aumento de la incertidumbre a nivel global, el mercado mira con atención que la compra sostenida de dólares por parte del Central no se termina traduciendo en una acumulación significativa de reservas netas, en tanto que el esperado retorno a los mercados parece demorarse sin fecha», sumó Ortíz Villafañe.
«Un escenario de risk off no es favorable para los mercados emergentes. De todos modos, seguimos viendo a Argentina relativamente mejor posicionada, con drivers propios que ayudan a amortiguar parte de ese ruido externo», apuntó por su lado, Alejo Rivas, de Balanz. «En particular, el contexto internacional también implica precios de commodities más elevados, mientras que a nivel local comienza a jugar la estacionalidad positiva de la cosecha, con mayores liquidaciones que podrían permitirle al BCRA acelerar la acumulación de reservas».
En el mercado de acciones, los papeles argentinos parecieron despegarse del malhumor global. Los ADRs rebotaron más de 6%, con los papeles bancarios a la cabeza, y este espaldarazo permitió que el índice Merval hilvane otra rueda al hilo de subas: cerró un 2,2% al alza y acumula una mejora de 3,5% medida en dolares desde que empezó marzo.

