Si hay un tema que históricamente desata conflictos en Gran Hermano, es la comida. Y esta nueva edición en la pantalla de Telefe no es la excepción. Apenas instalada en la casa, Andrea del Boca asumió el rol de encargada de la cocina, uno de los lugares más sensibles dentro del juego.
Administrar el presupuesto semanal, controlar porciones y evitar desperdicios no es tarea sencilla en un contexto de encierro y competencia. Y la actriz lo dejó claro cuando explotó al notar que se había tirado comida.
“No se tira la comida. Hay gente que no tiene para comer y nosotros, en breve, quizás no tengamos hasta que vuelvan a dar el presupuesto”, lanzó en voz alta frente a todos sus compañeros, marcando territorio desde el arranque.
El detonante fue un pollo al horno que había quedado de la noche anterior. “Ayer a la noche quedó pollo al horno en la cocina y no es justo que queden cosas. Me lo voy a comer yo, no tengo problema”, agregó, visiblemente molesta. La escena dejó en evidencia que el clima de armonía inicial empieza a resquebrajarse.
En Gran Hermano, la cocina no es solo un espacio para preparar platos: es el corazón de la convivencia. Allí se negocian gustos, se discuten prioridades y se exponen diferencias de personalidad. Andrea ingresó el 23 de febrero como la primera participante de esta edición y tuvo un rol protagónico durante la gala de apertura, recibiendo a cada uno de sus compañeros.
Declarada fan del formato, fue clara sobre su objetivo: “Lo que más me gusta es jugar. Por eso estoy acá, espero ganar en buena ley”. En su video de presentación también anticipó cómo se mostraría puertas adentro: “Acá es Andrea, la que está en mi casa. La que cocina, la que lava, la que le encanta el orden”. Justamente ese perfil estructurado podría convertirse en un punto de fricción con otros participantes menos organizados.
Incluso en las primeras horas ya había dado pistas de su carácter al elegir una cama cercana a la puerta y explicar sin vueltas: “Es que me levanto mucho de noche para ir al baño”. Detalles que, en un reality donde todo se magnifica, pueden convertirse en futuros conflictos. El desafío recién comienza, pero la actriz dejó algo claro: no piensa mirar para otro lado cuando algo no le gusta.

