El nombre Deutz tiene un peso propio en el agro argentino. Además de una reconocida marca de tractores, el nombre es muy poderoso y tiene guardado un lugar en el corazón de muchos productores agropecuarios a lo largo y ancho del país.
La noticia es que, tras varias idas y vuelta, la firma vuelve oficialmente al país tras varias décadas, y con una presencia que todavía hoy sigue activa en el campo. Es habitual ver hoy tractores con décadas de uso que continúan trabajando en tambos, establecimientos ganaderos y campos agrícolas, como una postal persistente de otra etapa de la mecanización rural, incluso previa a la agriculturización extrema e intensiva.
Esa vigencia explica por qué el regreso oficial de Deutz-Fahr a la Argentina no es un movimiento menor. Después de años de vaivenes, cambios de representantes y esquemas que no lograron consolidarse, la marca vuelve a apostar al país con una nueva estrategia y un nuevo socio local: Berger S.A., una empresa familiar con base en el oeste de la provincia de Buenos Aires y medio siglo de trayectoria en el negocio de la maquinaria.
Para Walter Berger, titular de la firma, la apuesta tiene tanto de negocio como de convicción personal. «Deutz es una marca muy esperada. Son más de 150 años de historia y, a esta altura de mi vida, es muy importante tener un desafío que me mantenga activo. Yo creo que esta vez podemos reflotar una marca que muchos productores están esperando», explicó.
Las idas y vueltas de Deutz en Argentina
El recorrido de Deutz en Argentina estuvo marcado por etapas de fuerte protagonismo y largos períodos de ausencia. La marca tuvo acuerdos con grandes grupos internacionales, pasó por distintos representantes y, en los últimos años, volvió a aparecer con importadores que no lograron darle continuidad al proyecto.
Según reconstruyen desde la empresa, Deutz estuvo fuera del país durante largos períodos desde fines de los 90, volvió con distintos esquemas y más recientemente fue representada por otros actores, como Gauss Landtechnik, entre 2022 y 2025.
Durante los primeros meses de 2025 hubo una convivencia de representaciones, hasta que finalmente Berger S.A. quedó como representante principal.
Para la empresa, el problema histórico no fue el producto, sino el modelo comercial. «Deutz se fue, hizo acuerdos, después no funcionó, vinieron otros importadores y tampoco funcionó en la medida que se esperaba. Esta vez la diferencia es que estamos apostando a una red con soporte real, porque una marca que compite con las primeras líneas no puede depender de esquemas débiles», señalan.
Deutz-Fahr, como cada dos años, fue protagonista en la reciente edición de Agritechnica 2025, en Hannover, Alemania, la principal feria mundial donde se exponen tecnologías y equipos para el campo. Es decir, jugando de local. Allí, la marca presentó nuevos modelos, con adelantos tecnológicos que posición a la marca en el tope global de los fabricantes de maquinaria agrícola.
Estas novedades presentadas a nivel global llegarán durante la segunda mitad de 2026, y lo que ya comenzó a llegar es la línea de tractores más pequeños, pensados para economías regionales y ganadería.
El negocio detrás del regreso: red, servicio y capital de trabajo
La estrategia de Berger no apunta a un desembarco rápido en volumen, sino a una reconstrucción gradual del entramado comercial y técnico. La empresa decidió que Deutz-Fahr solo se comercialice a través de concesionarios, descartando la venta directa al productor, con el objetivo de asegurar presencia territorial, servicio técnico y capacidad de respuesta.
Micaela Dasseville, gerenta general de Berger S.A., lo resume en términos de modelo de negocios: «Nosotros solo vendemos a través de concesionarios. Apostamos a desarrollar una red sólida, con gente que ya tenga taller, personal técnico y experiencia en maquinaria. Primero con tractores más simples y después con los de mayor potencia, una vez que la red esté preparada».
La lógica también impacta en el manejo del capital de trabajo. Berger concentra gran parte del stock de repuestos y piezas de menor rotación, mientras que los concesionarios trabajan con inventarios más reducidos. «La idea es que el concesionario tenga una estructura más liviana. Si la pieza no está, se pide a fábrica. Las piezas vienen de Alemania», explicó Dasseville, quien también agregó que la propuesta contempla no tener equipos parados por desperfectos o falta de repuestos.
Qué equipos llegan en esta primera etapa
En esta primera fase del relanzamiento, Deutz-Fahr desembarca en la Argentina con una gama que va desde los 35 hasta los 125 caballos de fuerza, apuntada a segmentos donde la demanda sigue activa, como ganadería, tambos y economías regionales. Según explicó Micaela Dasseville, se trata mayormente de tractores de concepción mecánica, pensados para simplificar el mantenimiento y facilitar el despliegue inicial de la red. «En esta primera etapa estamos trayendo tractores desde 35 HP hasta 125. Son equipos principalmente mecánicos, y el 125 ya es un tractor más sofisticado, con inversor electrohidráulico y otras prestaciones», señaló.
El esquema productivo de Deutz-Fahr es global y eso también se refleja en los equipos que llegan al país. Dasseville detalló que los tractores sin cabina de menor potencia provienen de India, mientras que los cabinados hasta 125 HP se fabrican en Turquía, y los modelos específicos para fruticultura llegan desde Italia. «Los tractores de mayor potencia, a partir de 130 caballos, son los que vienen de Alemania», explicó, y subrayó que todos forman parte del sistema industrial del grupo, con motores y componentes Deutz, más allá del país de origen de cada unidad.
El ingreso de tractores de mayor porte está atado directamente al desarrollo de la red de concesionarios y al nivel de capacitación técnica. La empresa prevé que, una vez que los concesionarios estén plenamente operativos en servicio y repuestos, comenzará el ingreso de equipos de entre 200 y 280 HP. «Estimamos que va a ser en el segundo semestre, pero primero necesitamos que los concesionarios estén capacitados, con stock mínimo de repuestos y estructura de servicio. Recién ahí vamos a traer los tractores más grandes», explicó Dasseville, marcando que la prioridad no es acelerar ventas, sino asegurar soporte para una marca que compite en el segmento premium.
Qué cambia respecto del Deutz histórico que sigue en el campo
Una de las particularidades del regreso es el contraste entre la imagen histórica de Deutz en Argentina y los equipos actuales. Durante décadas, los productores asociaron la marca con motores refrigerados por aire, mecánica simple y una robustez casi legendaria.
Hoy, la nueva generación de Deutz-Fahr conserva parte de ese ADN, pero con cambios tecnológicos importantes. «Los principios son los mismos: bajo consumo, bajo mantenimiento y simplicidad. La principal diferencia es que ahora los tractores vienen refrigerados a agua, no a aire, que es lo que la mayoría de la gente todavía ve en los Deutz viejos que siguen trabajando», explicó Berger.
El posicionamiento apunta fuerte a segmentos como ganadería, tambos, economías regionales y horticultura, donde la necesidad de equipos confiables, de bajo costo operativo y con servicio cercano sigue siendo clave.
Competencia asiática, valor de marca y lógica de largo plazo
El regreso de Deutz también se produce en un mercado mucho más competitivo que el de décadas anteriores. La apertura de importaciones y el ingreso de tractores de origen asiático, con precios más bajos, modificaron el mapa.
Desde Berger reconocen ese escenario, pero apuestan a otro tipo de decisión de compra. «Cuando uno compra un bien de uso como un tractor, hay cosas que el tiempo termina poniendo en su lugar: el valor de reventa, la durabilidad, la asistencia técnica. Una cosa es lo que se dice y otra es lo que pasa cuando un tractor necesita asistencia en el campo», señaló Berger.
En ese sentido, la empresa confía en que la marca, el respaldo técnico y la estructura de servicio sigan siendo diferenciales frente a ofertas más económicas, pero con menor historial en el mercado argentino.
El respaldo internacional y la señal hacia el mercado
Un dato que refuerza la apuesta es el involucramiento directo del grupo SDF, propietario de Deutz-Fahr. La compañía eligió a Argentina como sede de una reunión regional de importadores latinoamericanos, con la presencia del CEO global, Ludovico Busolatti, una señal política y comercial hacia el mercado local.
«Sentimos el apoyo real de la marca para el desarrollo en Argentina. El grupo tiene una mirada de mediano y largo plazo en Latinoamérica, y Argentina es uno de los países con mayor potencial. Que nos hayan elegido para caminar ese camino es un desafío enorme», destacó Dasseville.
La marca también volverá a tener presencia institucional en Expoagro, un paso clave para mostrarse nuevamente ante productores, contratistas y empresas, después de años de bajo perfil.
Una apuesta empresaria en un mercado que todavía busca piso
Para Berger S.A., el regreso de Deutz combina historia, oportunidad y riesgo. La empresa se mete de lleno en un negocio de alta inversión, donde la postventa, los repuestos y la estructura pesan tanto como la venta de equipos.
Walter Berger lo sintetiza desde una lógica más amplia: «Argentina es un país al que el mundo tiene que adaptarse. Hay que ser competitivo, ofrecer servicio y cumplir. Deutz vino para quedarse, y nosotros estamos comprometidos en este proyecto. A mí me convencieron de que esta vez vamos a hacer historia como cuando Deutz fue protagonista en el mercado».

