domingo, 31 agosto, 2025

Karina, la verdadera presidenta

Guillermo Francella anunció que llevará al teatro la célebre obra Desde el jardín que Peter Seller inmortalizó en el cine. A Javier Milei le gustará: se une un gran texto con un actor al que tanto admira.

Como se recuerda, se trata de una comedia dramática sobre un hombre solitario llamado Chance cuya vida se limita a ver televisión y cuidar el jardín de una persona adinerada que un día muere. Y, por las vueltas del destino, un día el jardinero termina convirtiéndose en un político popular e influyente. El espectador sabe que, en verdad, se trata de una persona con capacidades intelectuales diferentes, incapaz de comprender la realidad y que repite frases sin mayor sentido, pero que el resto interpreta como lógicas y hasta geniales.

“Desde el jardín”. Casualmente, en el boca a boca del círculo rojo y también en las redes sociales, se comenzó a recordar esa película de finales de la década del 70, pero buscando un supuesto paralelismo entre aquel personaje y el presidente argentino.

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Es cierto es que las historias de Chance y Milei están unidas por un drama de fondo, aunque son distintas.

Lule Menem es Karina, pero Javier también es Karina. No hay triángulos de poder en este gobierno.

La de Milei es la historia de un chico maltratado que, para sobrevivir a los golpes, al bullying y a la soledad, se refugió en una realidad paralela. En ese universo íntimo, sus perros no mueren, sino que van al cielo y se transforman en seres superiores, su hermana es una heroína que siempre lo defendió y que adquirió el poder de comunicarlo con el más allá.

Mientras que Chance comprende la realidad a partir de su único saber, que es el cuidado de las plantas, Milei ve al mundo a través de su excéntrica teoría anarcocapitalista y de las revelaciones místicas que le transmite Karina.

Chance llega a ser seguido por multitudes que lo admiran, pero él solo siente empatía por las plantas y por el dueño de la casa que habita. A Milei le ocurre algo similar con sus perros y su hermana.

Y, a diferencia de Chance, que no entiende ni comparte la devoción que los demás sienten por él, Milei se ve como un elegido divino, una persona única de dimensiones planetarias merecedora de toda admiración.

Pero lo que de ningún modo aparece en el guion que Francella llevará al teatro es un personaje que va adquiriendo más importancia que el propio protagonista. Que es lo que pasa en la trama de los Milei. Quien aparecía como un personaje secundario cuando comenzó su gobierno se fue revelando rápidamente como el verdadero poder dentro del Estado.

Que es lo que hoy representa Karina Milei.

Presidenta de facto. Su hermano siempre dijo que ella era el verdadero “Jefe” de su administración y que él le rendía cuentas, pero como se creía que Milei no era literal cuando hablaba, se lo entendía como una forma de decir que era su “mano derecha”. En el mismo sentido metafórico se interpretaba cuando sostenía que Karina era Moisés y que él, apenas, cumplía el rol de ser su comunicador, comparándose con Aarón, el hermano del profeta.

Ahora se empieza a entender que Milei es literal, no metafórico.

Él está convencido de que ella es “un ángel”, como lo explicó en entrevistas, y le atribuye una condición sobrenatural para comunicarse con seres que ya no están en este mundo. Como su fallecido perro Conan, del cual Milei dice que está vivo (lleva fallecido ocho años), porque puede dialogar con él a través de su hermana.

En este Desde el jardín argentino, Milei aparenta tener el mismo protagonismo que Chance, pero en realidad la protagonista es su hermana. Ella es el verdadero poder. Una suerte de presidenta de facto a la que nadie eligió, pero que conoce, contiene y controla a la persona que sí fue electa para ocupar ese cargo.

De ahí la gravedad de todas las denuncias conocidas hasta ahora en torno a ella. Desde la venta de candidaturas y el uso de las cajas del PAMI y la Anses hasta los escándalos de $Libra y las coimas del 3%.

Si las causas judiciales avanzan y apuntan hacia ella, el futuro del Gobierno aparece incierto. Porque los presidentes no son fusibles. Los que suelen cargar con todas las culpas siempre son subalternos de los jefes de Estado: pagan ellos para salvar de culpa a los responsables de mayor nivel.

El mismo Milei lo reconoce: está dispuesto a sacrificar a cualquier funcionario, salvo a su hermana. Por eso, Lule Menem es el menor de los problemas de los Milei.

Un solo poder. Si echando a Lule se acallaran las polémicas, no esperarían un segundo para hacerlo. El problema es que durante estos dos años se demostró que este Menem no hace nada que Karina no quiera que haga. Es su mano derecha, su amigo y la persona con la que conversa cada paso a seguir.

Lule Menem es Karina, pero Javier Milei también es Karina.

No hay triángulos de poder en este Gobierno. Hay un hombre que se maneja con un poder absoluto. Y hay una mujer que controla a ese hombre.

El problema adicional es que quien habla de corrupción en el Ejecutivo es Diego Spagnuolo, el abogado personal de Milei, alguien de su extrema confianza y quien más lo visitó en Olivos después de la kinesióloga presidencial. Es el mismo que en los audios se lo escucha diciendo que le pidió a Milei: “No te podés hacer el boludo”, advirtiéndole que tenía los intercambios de mensajes con su hermana.

El interrogante de fondo es el que plantea Spagnuolo: cómo hizo Karina para pasar de la pastelería y el tarot a ejercer tanto poder.

Aunque el interrogante real es por qué el Presidente le cedió ese poder.

La respuesta más simple puede ser la más acertada y dolorosa. La mayor aptitud de Karina Milei no es armar una estructura partidaria, presionar a funcionarios para que aprieten a legisladores, gobernadores y periodistas, o negociar condiciones especiales con empresarios que le venden al Estado.

Su mayor talento es haber logrado (voluntaria o involuntariamente) que su hermano dependa de ella en todos los sentidos.

Hay un hombre que se maneja con poder absoluto. Y hay una mujer que mcontrola a ese hombre

Es ella quien lo contiene cuando flaquea emocionalmente, quien siempre le manejó las cuentas, quien intermedia con sus padres y –en especial– es quien lo convenció (quizás ella misma esté convencida) de que es capaz de transmitirle las supuestas misiones que el “Uno” le encomienda a Javier.

Cuando él la llama “Moisés”, lo hace porque la compara con el profeta que, según el relato bíblico, se comunicó en forma directa con Dios. Que es la condición que él le atribuye a Karina.

“El Brujo”. El antecedente mesiánico más parecido es el de José López Rega, aquel oscuro secretario de Perón que fue adquiriendo poder a medida que su jefe envejecía.

Tras la muerte del líder y la asunción a la presidencia de su viuda, Isabelita, López Rega se convirtió en el verdadero poder de ese gobierno. Este hombre, conocido popularmente como “El Brujo”, la había convencido de que poseía facultades sobrenaturales y que era capaz de transmitirle el espíritu de Evita.

A él se le atribuye haberla involucrado en hechos de corrupción por los que finalmente fue condenada.

La historia no se repite, al menos no de la misma trágica manera.

En cualquier caso, al igual que con el Chance de Desde el jardín, los Milei son protagonistas de una historia que ellos no escribieron. Una que ahora amenaza con convertirse en meme y en humillantes cánticos de recitales y estadios de fútbol.

Pero no son ellos los autores. Son los sectores sociales que los eligieron para protagonizar esta tragicomedia nacional los que también decidirán cómo será el final de la película.

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