Jeremías Sosa, un albañil misionero de 31 años, fue asesinado a golpes por un grupo de vecinos de la localidad de Olivera, partido de Luján. Lo acusaban de haber robado varias casas y ahora están siendo investigados por homicidio.
Sosa estaba de visita para ver a familiares que tenía en Olivera. El sábado por la noche, entre las 22 y 22:30, estaba caminando por la avenida Juan XXIII, entre Reconquista y Remedios de Escalada, cuando escuchó ruidos de motos y se asustó.
Video
Protesta y conmoción en Luján por el asesinato de un joven misionero acusado de ser ladrón
Al instante, fue interceptado por varias personas que le propinaron una golpiza. En principio se lo vinculó con que había cometido un robo y vecinos del lugar lo lincharon, pero las investigaciones posteriores no encontraron pruebas que lo vincularan con algún hecho delictivo.
Según informaron medios locales, varios testigos que presenciaron el hecho -al momento de que estaban pegándole a Sosa con puños y patadas- se acercaron al menos cinco personas más a participar de esa salvaje golpiza, principalmente en el rostro y la cabeza. Al mismo tiempo le gritaban que se quedara quieto por lo que había hecho.
El Ministerio Público Fiscal Departamental de Mercedes difundió en un comunicado que «la golpiza continuó ante la mirada de decenas de vecinos de la zona, algunos de los cuales solo atinaron a pedir a los agresores que pusiera fin al ataque, sin embargo, continuó hasta la llegada de personal policial».
Producto del ataque, Sosa fue trasladado de urgencia al Hospital Zonal General Nuestra Señora de Luján, pero cuando ingresó ya estaba fallecido, según los médicos que constataron su muerte.
La autopsia determinó que la víctima murió como consecuencia de la feroz golpiza que recibió, lo que le provocó un shock neurogénico junto con un traumatismo grave de cráneo.
La hermana de Jeremías, Melanie Sosa, aseguró que «él no tenía necesidad de robar», y agregó: «La gente del pueblo los vio. Los que lo golpearon con palos, ladrillos y patadas ya no están aquí». Además, trascendió que la víctima tenía un comedor para ayudar a chicos con problemas de adicciones.
La familia realizó un pedido en redes sociales para recaudar fondos para poder trasladar los restos de Jeremías Sosa desde Buenos Aires hasta Jardín América en Misiones. Necesitan dos millones de pesos para poder pagar los costos.
El caso es investigado por la fiscal María Laura Cordiviola, perteneciente a la Unidad Funcional de Instrucción N°10, quien caratuló la causa como «homicidio en riña», y que ya tiene a tres detenidos: Gustavo Rocha (de 49 años), Alex Iñiguez (25) y Lucas González Bonomo (23).
La justicia también realizó cuatro allanamientos, en los que se sospecha que residirían al menos cinco personas sospechosas de participar del hecho. Además, se secuestraron prendas como un jean (con aparente mancha de sangre), y una soga. También se incautaron un teléfono celular, una remera y un short. Todos esos elementos formarán parte de la causa.
Con el avance de las investigaciones, se prevé que al menos hubo ocho personas implicadas en el crimen. Por su parte, la familia se movilizó hacia el lugar donde murió Jeremías Sosa, en reclamo de justicia.