Un flamante funcionario del Ministerio de Salud desnuda una gran confusión que hay con la vacuna del Covid

Esta historia comienza con una charla casual, en una peluquería porteña. Un flamante funcionario del Ministerio de Salud, médico, se está cortando el pelo y, como suele ocurrir en estos ritos higiénicos periódicos, el hombre dialoga con el estilista.

El cliente está contento porque, tras una larga trayectoria en hospitales, ocupará un puesto en la cartera que conduce Mario Russo. El peluquero, conocido de años, lo felicita. El cliente da algunos detalles de lo que tendrá que hacer en su nuevo trabajo. La mala -aunque no se queja- es que la responsabilidad asumida lo dejará sin vacaciones.

Durante la conversación surge la cuestión del Covid, que por una cosa u otra vuelve a ser tema a cuatro años del comienzo de la pandemia. El primer motivo es que el domingo pasado el Estado argentino decidió informar, por primera vez en detalle, cuáles fueron los efectos adversos asociados a las vacunas que se aplicaron en el país.

La publicación de los trastornos graves registrados fue algo que el anterior Gobierno postergó durante todo su mandato, y ahora se plasmó en el primer Boletín Epidemiológico de 2024 junto con otro dato de contexto clave: el 89 por ciento de los 500 muertos por Covid de 2023 no tenía la vacuna al día.

El otro motivo por el que el virus nacido en Wuhan vuelve a ser tema es que los contagios están subiendo nuevamente este verano. Según datos revelados este sábado, los casos se triplicaron en una semana, al pasar de 843 a 2.583. Pero no hay prueba más palpable de la escalada -además de la obvia estadística oficial- que el hecho de que el peluquero, entre un tijeretazo y otro, le comente al flamante funcionario: “Parece que el bicho está dando vueltas otra vez, ¿no?”.

Todos los mayores de 50 años deben recibir una dosis cada seis meses. Foto: Orlando PelichottiTodos los mayores de 50 años deben recibir una dosis cada seis meses. Foto: Orlando PelichottiEl flamante funcionario asiente, reflejado en el espejo, y lo grafica mediante la descripción del escenario hospitalario que una colega le ha transmitido los últimos días: “El 90 por ciento de las infecciones respiratorias que están atendiendo son Covid”.

Acto seguido, recuerda que él ya tuvo Covid dos veces, pero post vacunas, lo que le permitió transitar la infección de manera leve. El peluquero, en cambio, rememora la pesadilla que vivió al contraerlo antes de que las vacunas existieran. El funcionario acota que su hermano pasó por esa misma experiencia sin red y que “le quedaron los pulmones hechos pelota”.

El hermano del funcionario también es médico y, según el interlocutor, “sigue con problemas de olfato y gusto, y muchas veces se agita”, producto de que “nunca hizo rehabilitación”. Lo que despierta en el peluquero la oportuna y jocosa respuesta: “En casa de herrero…”.

El clásico refrán aplicará luego, también, para lo que sigue de la charla, aunque los que dialogan nunca lleguen a percatarse de ello. Sucede cuando el flamante funcionario le recomienda al peluquero cómo actualizar el refuerzo vacunal. Cabe aclarar que ambos protagonistas tienen más de 50 años.

“Si pasó un año desde que te vacunaste por última vez -afirma el funcionario-, vacunate. Si tenés más de 65 años o alguna comorbilidad te tenés que vacunar después del año. ¿Tenés alguna comorbilidad?”. El peluquero le dice “diabetes”, con lo que el médico ahora incorporado al Ministerio le confirma con autoridad que sí, que se vacune.

El virus sigue mutando con nuevas subvariantes para sostener su capacidad de contagio. Foto: APEl virus sigue mutando con nuevas subvariantes para sostener su capacidad de contagio. Foto: AP

Desorientación con la vacuna

La anécdota viene a cuento de la gran desorientación que suele haber en general con la vacunación contra el Covid y que, por lo que se ve, alcanza hasta a un profesional de la salud vuelto, presumiblemente por sus virtudes, funcionario gubernamental. Con lo que es muy probable que, si en ese nivel de competencia así es la sapiencia, los ruidos sanitarios tengan ecos insospechados en el resto de la sociedad.

La confusión consolidada en la peluquería sirve para poner blanco sobre negro en cuanto a las pautas de vacunación actuales, por cierto muy poco difundidas desde el Estado:

-Para empezar, ya no importa cuántas dosis se haya dado una persona. Importa el tiempo transcurrido desde la última aplicación. Y la regla general no es, como dice el funcionario, una vez por año. Menos aún si se padece una comorbilidad.

-Entonces, para ir de mayor a menor riesgo: todos los mayores de 50 años (no de 65) deben aplicarse una dosis contra el Covid cada seis meses, tengan o no tengan comorbilidades.

-Los menores de 50 años con comorbilidades también deben vacunarse a los seis meses de la última dosis recibida y, luego, tener refuerzos anuales. Lo mismo rige para el personal de salud y el estratégico.

-Los únicos que se deben vacunar directamente una vez por año son los menores de 50 sin comorbilidades.

Finalizado el corte de pelo, el flamante funcionario paga por el servicio y agradece los buenos augurios que el peluquero le desea en su nuevo cargo. Obviamente, el desliz consumado sin siquiera haberse enterado no hará mella en su horizonte. Es más, su yerro inconsciente hasta puede haber ayudado -al inspirar esta nota- a que la probable confusión de otros tantos se haya al menos mitigado.

PS

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