Fátima Florez después de imitar a Milei: Viste cómo lo aplaudieron cuando lo hice? Lo votó casi el 60 por ciento!

Un desastre todo, pobre mujer, un público que la adoraba y, por ponerse de novia con un candidato devenido presidente, tiene que bancarse abucheos, silbidos y «Milei, basura, vos sos la dictadura».

Pobre, pensás mientras estás yendo al teatro para ver el debut en Mar del Plata de la obra de Fátima Florez que, desde hace menos de un mes, es algo así como nuestra primera dama. Nada de eso sucederá. Puras conjeturas de un cronista malpensado.

Después del show, existe la posibilidad de hablar un ratito con ella y querés saber si no tiene miedo de que le lleguen, por ejemplo, los ecos del cacerolazo del otro día. Fátima escucha con calidez, pero la pregunta no le gusta ni medio. «¿Por qué me decís eso? ¿No viste cómo lo aplaudieron cuando lo hice? Lo votó casi el 60 por ciento…». La charla se interrumpe cuando se acercan por una selfie el padre y la hermana del Dibu Martínez.

Yendo al debut, se luce el standapero Julián La Bruna con sus entradas inteligentes. Y las intervenciones de Marcelo Polino -que no solo vive entre rayos catódicos- son ingeniosas, biográficas, celebradas y entretenidas.

De golpe llega el momento super esperado de la noche. El momento que cortó más tickets. La imitación nueva en una velada llena de clásicos: Fátima caricaturizando al Presidente Milei. El número es breve. Si abrís los ojos, ves a Milei (excelente adaptación). Si los cerrás, escuchás al Profesor Neurus.

Pero es cierto lo que dice Fátima: la gente aplaude, festeja, se divierte como loca. Y aplaude también la cumbia viral No hay plata.

Fátima Florez, una diva total en Mar del Plata. Foto Gabriel BulacioFátima Florez, una diva total en Mar del Plata. Foto Gabriel Bulacio

La charla del final

Cuando terminó con las mil y una, Fátima atendió al periodismo vestida de otaku. Generosa, tranquila pese a las dos horas de función. Los medios fueron pasando de a uno en fondo y ya era casi la una de la mañana. Un mapa de calor sobre sus respuestas diría, en términos futboleros, que Fátima declara con cancha. La palabra «libertad» se ha vuelto importante en su discurso.

Luego quisimos saber si se siente «primera dama» y rezongó con paciencia infinita. «Eso ya lo hablamos… Somos una pareja, somos novios«.

Al ingresar a la sala viste a un público perfectamente bien dispuesto a disfrutar la entrada que pagó entre ocho y 12 mil pesos. Señoras de vacaciones vestidas como para ir a Palacio. Maridos encajados en chupines. Mujeres sobre plataformas. Masculinos de pulóveres al hombre con rostros patrióticos de “acá no pasa nada”.

Fátima Florez, como Tina Turner en su show marplatense. Foto Gabriel BulacioFátima Florez, como Tina Turner en su show marplatense. Foto Gabriel BulacioEsta Fátima hace que el público entre en una rara ebullición. Como si no supiera de qué forma reaccionar ante una figura con atributos extracurriculares. Es lógico, señora, relájese y déjese llevar. Que fluya. Y la mujer de sesenta y pocos se levanta y amaga seguir levantándose, ahora parada en la butaca.

Es así: los argentinos no estamos acostumbrados a primeras damas en acción. Más bien siempre un rol contemplativo, sereno, elegante, Juliana Awada. O, en el mejor de los casos, la famosa mujer que está detrás de cada gran hombre.

Una sola voz

En la entrada al Roxy/ Radio City escuchamos un solo repudio a Milei. Uno solo. Urgente. Aislado. La voz se alejó y volvió a reinar la paz.

Fátima 100% es una apuesta que, mezcla de morbo y fascinación natural, promete ser la obra más vista de la temporada. Ayer mostraron el cartel de sold out para las primeras dos funciones. Dicen que es el mejor arranque de una obra en la temporada marplatense.

Fátima Florez y otra de sus creaciones en Fátima Florez y otra de sus creaciones en «Fátima 100%». Foto Gabriel BulacioEsta es la primera aparición de Fátima en los escenarios bajo el rol de primera dama. Ironías del destino, la primera dama es una rubia que se hizo famosa imitando a Cristina Kirchner, personaje que hoy día sigue siendo el hit, el Sólo le pido a Dios de la popular comediante.

La tuviste a un metro de distancia. Compartiste el mismo oxígeno. Buen gusto señor Presidente. Fátima tiene un brillo nuevo y específico pero es gauchita, te ayuda a mirarla de otra manera a fuerza de curvas que nunca la separan del mundo del espectáculo.

En María Eugenia Flórez, tal su verdadero nombre -actriz, bailarina, cantante, modelo, conductora, imitadora, humorista-, es fácil adivinar una vida llena de triunfos de barrio. Eso la vuelve querible. Fátima íntima debe lavarse el pelo con Tio Nacho y si le mostrás una palta, seguro sale corriendo.

Sin embargo, va más allá del gesto y la voz. Es como si lograra captar la esencia de todas sus criaturas (femeninas). Susana. Mirtha. Cristina. La puesta general es digna de una estrella. Hay siete pantalla, acróbatas, bailarines, músicos. Nada que envidiar a los grandes espectáculos de Broadway. .

En el afiche leemos: Dirección, Fátima Florez. Coreografía, Fátima Florez. Libro, Fátima Florez. Vestuario, Fátima Florez. Make Up y peinados, Fátima Florez. Créditos totalizantes que marcan la enorme diferencia entre una simple imitadora y una capocómica. Ella y Carmen Barbieri, las únicas artistas populares que lograron poner el cuerpo al servicio del talento.

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