La fierecilla domada: cómo domesticar a una esposa rebelde en pleno Teatro Colón

El gran coreógrafo John Cranko (1927-1973) nació en Sudáfrica y desarrolló en Inglaterra la primera parte de su carrera como creador. Más tarde asumió el cargo de director del Ballet de Stuttgart, al que le dio forma y trascendencia internacional. Inscripto en esa corriente de límites un poco imprecisos que es el llamado ballet neoclásico, Cranko creó obras de una gran teatralidad, entre las que se destacan tres producciones inspiradas en fuentes literarias: Romeo y Julieta, Onegin, sobre la novela en verso de Alexander Pushkin, y La fierecilla domada, que acaba de llevar a escena el Ballet del Colón.

Esta compañía, que tan bien dirige Mario Galizzi, tenía en su repertorio a La fierecilla; sin embargo, se la había representado muy pocas veces y, de hecho, ya pasaron dos décadas desde su primera puesta en escena, con Alessandra Ferri y Julio Bocca en los roles principales.

La fierecilla domada se estrenó originalmente en Stuttgart en 1969 y está basada en la comedia del mismo nombre de William Shakespeare, escrita, se supone, entre 1590 y 1592.

Su argumento es el siguiente: un muchacho llamado Petruchio, que ha llevado una vida bastante disipada, decide sentar cabeza y así se casa con la insoportable Catarina, una joven de carácter caprichoso y violento. Parte del interés de Petruchio en esta unión es domesticar a Catarina y lo logra con métodos considerablemente duros: impedirle que se alimente o apagarle el fuego de la chimenea con el que ella entra en calor.

Ayelén Sánchez, como Bianca, y Federico Fernández, uno de sus tres pretendientes.Ayelén Sánchez, como Bianca, y Federico Fernández, uno de sus tres pretendientes.“La fierecilla” shakesperiana provocó muchas polémicas casi desde sus primeras apariciones en escena hacia comienzos del siglo XVII: ¿para asegurarse la felicidad doméstica es preciso transformar a la mujer en un ser enteramente sumiso? Muchos académicos atribuyen a Shakespeare una intención irónica, pero las posturas frente a la obra continúan siendo muy diversas y más pronunciadamente contrarias con la afirmación de los movimientos feministas.

Una obra de otra época

¿Es justo considerar las creaciones del pasado con las perspectivas del presente? Si efectivamente lo es, “La fierecilla” no pasaría ningún examen del siglo XX y mucho menos de lo que va del XXI. Pero igualmente podemos pensar que no es justo ni adecuado apreciar una obra fuera del marco de su tiempo. Finalmente, estamos frente a una simple comedia de costumbres a la que, por otra parte, John Cranko despojó de muchos de los ingredientes originales, como sus intrigas y su reemplazo de identidades que hubiera sido difícil expresar con la danza.

La obra comienza con una escena muy despojada y muy bien resuelta: Bianca, la hermana menor de Catarina y aparentemente su contracara, recibe desde su balcón los homenajes de tres pretendientes que darán el tono predominantemente cómico a la trama; están encarnados por Federico Fernández, Vinicius Vasconcellos y Emanuel Abruzo. Bianca, por su parte, tuvo una muy buena intérprete, realmente afín al rol, en Ayelén Sánchez.

Camila Bocca y Osiel Gouneo en los roles principales.Camila Bocca y Osiel Gouneo en los roles principales.Bien, se produce luego el primer encuentro entre Petruchio y Catarina y a partir de allí la coreografía responde a ciertos cánones del ballet clásico tradicional del siglo XIX: escenas enfocadas en los protagonistas o en los personajes secundarios se alternan con escenas de conjunto; en ellas, el cuerpo de baile se despliega en variaciones muy vistosas aunque no necesariamente relaten algo de la trama y en cierto modo la alargan demasiado.

Pero Cranko es un coreógrafo con un enorme sentido teatral y cada situación está cuidadosamente elaborada. También maneja con mucha efectividad el humor, un ingrediente poco habitual en las obras de ballet.

La preparación de las protagonistas, y de la puesta en escena en general, estuvo en manos de Marcia Haydée, bailarina mítica y auténtica musa de Cranko; a sus 86 años continúa viajando por el mundo y trabajando sobre las obras del coreógrafo. ¿Quién mejor que Marcia para dirigir a las bailarinas que interpretan Catarina, un papel creado para ella?

Marcia Haydée es bailarina, coreógrafa brasileña y directora de varias compañías. Aquí, en su paso por buenos Aires. Foto Maxi FaillaMarcia Haydée es bailarina, coreógrafa brasileña y directora de varias compañías. Aquí, en su paso por buenos Aires. Foto Maxi FaillaLos personajes principales fueron interpretados por Camila Bocca, del Teatro Colón, y por el cubano Osiel Gouneo, primera figura del Ballet de la Opera de Munich.

Camila Bocca es una bailarina excelente, pero su Catarina se desliza por momentos más hacia los berrinches de una nena caprichosa que a esa mujer casi salvaje que interpreta. Por su parte, Gouneo es un bailarín extraordinario desde todo punto de vista y que parece haber nacido para hacer Petruchio: tiene su simpatía, su desenfado y también la ternura con la que finalmente conquista a Catarina.

Ficha

Calificación: Muy bueno

Coreografía: John Cranko

Música: Kurt-Heinz Stolze

Ballet del Colón

Director: Mario Galizzi

Teatro Colón, Libertad 621

MUY BUENO

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