Efecto incertidumbre: se siente en la deuda en pesos y alimenta la brecha cambiaria en el último tramo electoral

A tres semanas de las elecciones, el efecto «incertidumbre» comenzó a tomar peso en el mercado de cambios y en los últimos días de septiembre se hundieron las colocaciones en pesos y hubo una disparada del dólar paralelo. Impulsado por la suba del contado con liquidación, que finalizó arriba de los $822, el blue también anotó nuevos niveles «de pánico» y subió al escalón de los $800.

El debate presidencial seguramente pondrá este lunes un elemento extra de volatilidad en el mercado. Con una brecha cambiaria en el orden del 129% en la City creen que le resultará difícil al Ministro y candidato de UP, Sergio Massa, revertir las expectativas.

El tipo de cambio oficial en $350 corre riesgo y en el mercado las expectativas de devaluación vuelan: la semana pasada en el segmento de futuros los contratos con vencimiento en noviembre y diciembre treparon 8%. Así, el mercado espera que el dólar oficial llegue a los $682 en diciembre y hasta los $1.020 en abril.

El verdadero pulso del mercado puede verse en el segmento de pesos. Aunque la deuda en pesos fue durante este año el instrumento que, de la mano de la inflación y las consecuentes tasas que pagó el Gobierno, que mejores retornos les garantizó a los inversores, en las últimas semanas comenzó a verse un desarme.

«La debilidad de la deuda en pesos que comenzó hace más de una semana se convirtió en temblor durante los últimos días, con un completo reacomodamiento de las curvas CER, Dólar Linked y DUAL. En la Curva CER los rendimientos del tramo mediano subieron por default en el mediano plazo», explicaron en Delphos.

En la consultora agregaron: «Estos movimientos resultan similares a los ocurridos durante fines de mayo y principios de junio de 2022, cuando el “sell off” de deuda en pesos complicó severamente el acceso al mercado local del Gobierno y obligó al BCRA a la compra de bonos del Gobierno por más de $1 billón».

Hacia adelante, la incertidumbre es muy alta. El interrogante principal es cómo puede evolucionar esto hacia adelante, en un mercado que sigue sumando pesos y cuyos controles no tienen margen de flexibilización hasta el cambio de gobierno.

«La posible desaparición del BCRA como comprador de “última instancia” de la deuda en pesos a partir de diciembre junto con las altas necesidades financieras del gobierno a fin de año configura un escenario muy desafiante para la deuda local. Asimismo, el mercado parece asignar crecientes chances a cambios contractuales para alivianar el peso de la deuda local en el próximo gobierno. En conjunto todos estos factores mantendrán presionada la deuda en pesos a mediano plazo», indicaron en Delphos.

«El mercado está muy atento a las señales que vienen especialmente de los candidatos con mayores posibilidades de resultar electos. Eso implica que cada nombre y cada señal que aparece se vuelca en el proceso de formación de precios», indicaron en la gerenciadora de Fondos Comunes de Inversión, MegaQM.

En ese sentido, mostraron un escenario para los próximos meses marcados por tres instancias claves. El primero se dará durante octubre y noviembre, mientras se resuelva la incógnita electoral, que estará signado por la inestabilidad cambiaria y la presión inflacionaria, marcada sobre todo por el traslado a precios de la brecha. Otro capítulo se abrirá en diciembre y la gran incógnita es cómo se configurará el mercado a partir de 2024.

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