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Lukaku se perdió todos los goles, Bélgica quedó eliminada y festejó Croacia

El cero a cero en el Ahmad bin Ali Stadium dejó fuera de carrera a uno de los que partía como candidato. Marruecos aprovechó y se quedó con el grupo.

01/12/2022 14:47

Actualizado al 01/12/2022 14:50

Cuatro oportunidades claras tuvo Romelu Lukaku para reconvertirse en el héroe de Bélgica. Pero está claro que el delantero del Inter no llegó a Qatar con su mejor versión. De hecho, ni siquiera fue titular.

Empezó a jugar desde el arranque del segundo tiempo y a las 14 minutos tuvo su primera chance: le quedó un rebote, sin arquero, y su derechazo retumbó en el palo. Tres minutos después, con el arco vacío, levantó por arriba del travesaño su cabezazo. Las últimas dos fueron también fallidas: a los 41 el centro le pegó en una rodilla y se desvió, a los 44 paró otro centro con el pecho sin poder detenerlo ni direccionarlo hacia el arco de Croacia. Difícil de creer en un delantero de su categoría.

Esa simple enunciación explica por qué Bélgica no le pudo ganar a Croacia, porque los Diablos Rojos levantaron su nivel y bajo la conducción de Kevin De Bruyne salieron a buscar lo único que les servía, el triunfo. Del otro lado, cuando Luka Modric logró organizar un buen ataque los croatas chocaron contra Thibaut Courtois. A los dos les faltó lo mismo: el delantero que rompiera el 0-0. 

Muchas cosas pueden cambiar de un Mundial a otro. Croacia, subcampeón en Rusia y verdugo de Argentina en primera ronda, enfrentaba a Bélgica, tercero en 2018, ejecutor de Brasil en cuartos de final. Por errores propios y gran mérito de Marruecos, uno solo de ellos dos podía conseguir el pasaje a octavos de final

Luka Modric, figura clave para Croacia que siempre se las ingenia para avanzar. Foto. GABRIEL BOUYS / AFP

Entonces el partido fue emotivo, un gol lo cambiaba todo. Pero ni Croacia ni Bélgica se parecen a lo que mostraron en Rusia, aunque muchos nombres se repitan. Con un 4-3-3, Croacia apostó a jugar de contra, conducido por la sabiduría de Modric.

El volante del Real Madrid, ganador del premio FIFA a mejor jugador del último Mundial, sigue vigente con sus 37 años. Todas sus decisiones son las correctas, todos sus pases llegan a destino y tienen incluida una segunda jugada prevista por él mismo.

El tema es que sus compañeros no están al nivel de entendimiento del juego que conserva Luka. Y Croacia generó poco, apenas algunos buenos remates que Courtois (el mejor arquero de Rusia 2018, también según la FIFA) resolvió con jerarquía.

La resignación de Kevin De Bruyne. Una estrella que se despide de Qatar. Foto: REUTERS/Bernadett Szabo

Pero la mayor parte del tiempo fue Bélgica quien buscó. Con tres en el fondo y un medio campo flexible, siempre bajo el mando de De Bruyne, logró traspasar la férrea defensa croata pero le faltó el toque final.

Quedó dicho: las mejores ocasiones las tuvo Lukaku. Varias de ellas parecían de fácil resolución. Al bueno de Romelu esas chances le volverán a aparecer en sueños, cuando ya no hay vuelta atrás. Su ataque de furia después del partido quedará también como síntesis del partido Bélgica se perdió la oportunidad de clasificarse, tal como lo mereció por lo hecho ante Croacia. Pero los goles hay que hacerlos, no hay otra verdad en los Mundiales. 

Doha, Qatar. Enviado especial.

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