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El programa para salir de la violencia de género: contención, trabajo, autonomía económica

A pesar de la visibilización del problema, de las denuncias, marchas y reclamos, la violencia de género no desciende, y los femicidios se sostienen. La salida de las violencias es un nudo complejo que preocupa y por eso será el tema central del II Congreso Políticas Públicas contra las Violencias de Género que se hace en Mar del Plata en el marco del Día Internacional de la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres.

Organizado por la Subsecretaria de Políticas contra la Violencia por Razones de Género del Ministerio de las Mujeres, Políticas de Genero y Diversidad Sexual bonaerense, contará con más de 200 ponencias. Uno de los ejes es el Programa Comunidades Sin Violencias, una política pública que transfiere recursos a los municipios para que aborden las violencias. Son más de 180 proyectos que promueven la autonomía de mujeres y personas LGTBIQ+: emprendimientos productivos, grupos de ayuda. La iniciativa comenzó a implementarse en 2021 y tiene un fondo especial de 500 millones de pesos.

“Me sentía un trapo de piso”

“Llegué a la Casa de la Mujer de Presidente Derqui atravesando una situación de violencia, me sentía un trapo de piso y allí me ayudaron mucho. Empecé haciendo huertas, artesanías en cuero y ahora estoy arrancando con la cooperativa textil, en la que estamos haciendo nuestros propios moldes de delantales y ambos para vender. Me siento muy acompañada y contenida”, cuenta Graciela López, de Pilar.

Graciela tiene 47 años, está separada del padre de sus dos hijas más pequeñas, Está viviendo con su madre. la casa que ocupaba con su ex pareja era alquilada. A Graciela se la nota más segura, con varios proyectos, quiere armar un vivero, y está haciendo cursos de trabajo con cuero en una escuela municipal. Participa activamente en el grupo.

“Sentí ese abrazo que dice ¡Basta, ya no va más! Eso sentí. Somos muchas mujeres y personas del colectivo LGBT que venimos golpeadas, y de a poquito vamos aprendiendo. Tenemos proyectos, a algunas les cuesta más que a otras, pero nos ayudamos, nos complementamos. Los sábados vamos al curso de costura y algunas mamás llevan a sus bebés: tener esta posibilidad es muy valioso. Así de a poco, empezamos a soltar todo lo que nos pasó en la vida y arrancando un camino nuevo. Mi sueño es que crezca este emprendimiento que nos hace sentir muy grandes”, agrega.

Se angustia cuando recuerda lo que vivió con su ex pareja. La semana pasada estaba haciendo la gestión de documentos con sus hijas y él apareció. Pero cuando sus hijas fueron a acercarse él se fue rápidamente. “Pienso que dejé a mis hijas sin padre”, se angustia, pero enseguida ella misma responde “si él las quisiera las podría ver”, aunque ella primero tendría que asegurarse que no esté consumiendo alcohol.

Arte y reciclado de madera

Mujeres de la cooperativa de madera

Marisa Bianchi integra la Cooperativa de Arte y Reciclado en Madera del municipio de Luján (Coopran), creada hace un año: “Hacemos distintos productos con madera reciclada. Vamos a buscar la madera, la seleccionamos, la cargamos en el camión, la bajamos en la cooperativa, la reciclamos, cepillamos y hacemos composteras, invernaderos, huerteros, muebles de jardín, mesas, bancos”.

Marisa Bianchi

“Empezamos con nuestros saberes, haciendo cosas accesibles, con herramientas que teníamos, luego una compañera que tenía un taller nos dio sus herramientas industriales, armamos una red con otra cooperativa de compañeros de la construcción, un arquitecto nos ayudó a diseñar muebles y nos dio herramientas básicas de manejo y arrancamos -cuenta Marisa-. Después de unos meses aprendimos el trabajo y decidimos formar una cooperativa”.

Los muebles de la cooperativa de madera formada por mujeres

Mujeres campesinas

Maribel Valdez es campesina, trabaja en quintas y se está capacitando para empezar a elaborar productos de panadería y confitería. integra la Asociación de Medieros y Afines de la Federación Nacional Campesina (Asoma/FNC) de La Plata: “Vivimos en quintas muy alejadas, nos cuesta mucho juntarnos, pero pese a toda una vez al mes nos reunimos para capacitarnos y hablar acerca de cómo seguir el acompañamiento”.

Maribel Valdez, campesina.

“Sufrimos mucho en la pandemia. Muchas mujeres fueron violentadas por sus parejas y también por los dueños de las tierras. Nos costó mucho que esas compañeras se animen a denunciar esas situaciones. Nos cuesta porque somos mujeres campesinas, cerradas, calladas, nos da miedo, nos da vergüenza el qué dirán, no sabemos dónde ir a hacer una denuncia”, admite Maribel.

“Tenemos un proyecto para elaborar cosas dulces, pastelería, confitería y poder vender. Nuestra lucha es terminar la Casa de la Mujer, un lugar de encuentro para todas las mujeres del campo que sufren violencia. También trabajamos para construir una guardería para nuestros hijos, porque en las quintas los tenemos que llevar al lado del surco, con lluvia, con sol, se sufre un montón”.

¿Por qué cuesta tanto bajar la violencia de género?

“La violencia por razones de género hay que leerla siempre situada, me refiero a tener en cuenta el contexto socio histórico. Estamos en una pospandemia, una pandemia que nos llevó al aislamiento que, sobre todo en la violencia doméstica, es como la materia prima de la violencia de la cual se alimenta la violencia”, explica a Clarín Flavia Delmas, a cargo de la Subsecretaría de Políticas contra las Violencias por Razones de Género.

“También tenemos que tener en cuenta los discursos de odio que transitan sobre todo por las redes sociales y los que están en este momento instalados en nuestra sociedad. En un capitalismo que ha mercantilizado todo, hasta las personas, y cuya mercantilización es de productos desechables. En este contexto y con una gravísima situación económica, la violencia de género recrudece“, asegura la funcionaria. 

“A medida que el Estado asume su responsabilidad y lleva adelante políticas públicas lo que hace es visualizar situaciones que estuvieron tapadas durante años“, asegura. Y da los ejemplos de los femicidios de Gladys McDonald, Elena Arreche, Cecilia y Adriana Barreda. “Si observamos el discurso social desde el 92 y durante muchos de estos 30 años, nos vamos a encontrar con una exaltación del femicida y también con casi la desaparición de los nombres de ellas. Lo que pasó hace 30 años es impensado en este momento, y sin embargo, podemos ver, en posteos de notas y en la venta de objetos del femicida, cómo todavía está vivo un discurso patriarcal muy arraigado“.

“Mientras se construyen emprendimientos agropecuarios, textiles, carpinterías, entre otros rubros, allí también se va trabajando todo aquello que fue daño y dolor, y se va produciendo una nueva perspectiva en el marco de un crecimiento personal y colectivo”, detalla Delmas.

Carolina Arribi, Directora Provincial de Políticas de Fortalecimiento para la Salida de las Violencias por Razones de Género, asegura que el Programa “impacta directamente en las políticas públicas locales en relación al abordaje de las violencias por razones de género, tiene presupuesto propio y constituye una posibilidad de construcción de política pública participativa y situada, desde una perspectiva de derechos humanos”.

“Además, impacta fuertemente en la posibilidad de construir políticas de descentralización en los municipios: posibilita el incremento de profesionales, optimizando cualitativamente los abordajes y ampliando las franjas horarias de atención. También la financiación de equipamiento informático, que es fundamental para ordenar la información y sistematizar los casos y los abordajes”, agrega.

Magalí Pomi es coordinadora del Programa Comunidades Sin Violencias en el municipio de Ensenada “Este trabajo se realiza en conjunto, codo a codo, y eso es muy gratificante. Una de las frases que más satisfacción nos da es cuando estas mujeres cuentan su recorrido y recuerdan cuando decían que no iban a poder, que no servían, y hoy dicen: “sí, yo puedo”, “soy útil”. Ese fortalecimiento nos llena de motivación para seguir impulsando esta política pública desde el Estado para reducir las desigualdades de género en relación al acceso al trabajo”. 

“El programa busca generar herramientas que fortalezcan los procesos subjetivos y autónomos de mujeres y diversidades para que puedan sostenerse por fuera de la ruta crítica de las violencias y puedan recuperar o reconstruir sus proyectos de vida”. Pomi detalla las distintas instancias: la primera es la del fortalecimiento personal y colectivo, la segunda es la formación profesional en el rubro textil en articulación con un centro de formación profesional de Ensenada, y la tercera es la conformación de la cooperativa de trabajo para un real acceso al trabajo. El resultado es la cooperativa textil Entrelazadas, integrada por 15 personas.

El Congreso se hará en Mar del Plata el 24 y 25. Se presentará el programa de Formulario Único de Denuncia de Violencias por Razones de Género. Habrá paneles, talleres, obras artísticas, presentación de libros, y el cierre será con una marcha por la ciudad. 

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